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Carta abierta de consejeros locales y distritales del INE

El país vive varias crisis que simultáneamente interactúan entre sí. La económica, la política y la moral. Desempleo en los jóvenes, inseguridad y violencia, la crisis de credibilidad de las instituciones nodales, corrupción e impunidad en la clase política. Nuestra circunstancia nos lleva a disyuntivas peligrosas que describiera el doctor en filosofía política, el italiano, Michelangelo Bovero como la construcción de una democracia imposible.

El sistema electoral y el INE no escapan a los nudos por los que atraviesa nuestro país. Los jaloneos entre los consejeros y la salida de siete de los diez partidos del Consejo General, marcan un momento inédito que amenaza con fracturar un proceso electoral en ruta. Estos hechos inciden negativamente en la percepción en torno INE, lo que a su vez puede impactar en la participación ciudadana en las urnas y afectar tanto el sistema de partidos, como la opción por la competencia electoral pacífica.

El empantanamiento en el Consejo general del INE, sin duda incide en el desarrollo de todo el andamiaje electoral del país. Vivimos momentos excepcionales y preocupantes que no debemos banalizar. La crisis del INE sin duda incide en el ánimo de los electores, especialmente entre los jóvenes. Por ello cerca de 250 consejeros de más de 20 entidades del país redactamos un exhorto al consejo general para retomar el camino institucional de la legalidad y del diálogo.

En dicha misiva señalamos preocupaciones como las siguientes: "Nos preocupa que con esa votación de seis a cinco, se haya coartado la libertad de analizar y discutir de quienes propusieron los puntos mencionados, acorde a la norma vigente... Los argumentos con los que se pospusieron los puntos mencionados carecen de fundamento jurídico y legítimo. La ausencia de siete de 10 partidos resta legitimidad a las sesiones del Pleno, de las Comisiones del Consejo General y del Comité de Radio y Televisión".

Los temas pospuestos no son menores. Decimos en la carta que en el contexto de los procesos electorales hemos sido testigos de que los recursos públicos y programas sociales en ocasiones se utilizan con el propósito de incidir en la contienda electoral y para la compra y coacción del voto, siendo este último, uno de los problemas torales de la democracia mexicana y uno de sus principales pendientes.

Por ello, apelamos la voluntad política para superar las diferencias y alcanzar puntos de encuentro, poniendo por delante los intereses colectivos en aras de recuperar la confianza en el Instituto y en la vía electoral.

Confiamos en que valorarán a conciencia los proyectos de acuerdo propuestos para su discusión, ya que es fundamental que el Instituto tenga una posición clara y contundente contra la manipulación y coacción del voto ciudadano a partir del uso indebido de los recursos y programas públicos a favor de candidatos y partidos políticos que violentan los derechos políticos de los ciudadanos.

No, a los consejeros bajo consigna partidaria ni a grupos compactos. El Instituto debe recuperar su aliento ciudadano.