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Canonización y polémica del “niño cristero”

El pasado domingo 16 de octubre, el Papa Francisco canonizó a San José Sánchez del Río en el Vaticano junto a otros 6 santos. Fue un adolescente que contra la voluntad de sus padres, y siguiendo el ejemplo de sus hermanos, se enroló en las filas cristeras para combatir las fuerzas federales y el régimen anti católico de Plutarco Elías Calles.

En Sahuayo, Michoacán, la comunidad entera primaba un catolicismo muy arraigado, la atmósfera era casi teocrática. Por ello, el movimiento de los cristeros se expandió con poderío en el Bajío. Los sacerdotes locales, a partir de 1926, vivían como clandestinos, se quedaron en Sahuayo durante toda la persecución y, sin abandonar jamás a la comunidad, animaron la conformación de las fuerzas insurgentes.

El "niño cristero", según consta en su biografía oficial, por su edad, no participó en combates pero sí en la logística. Se narra también la predisposición que tenía al martirio. "Cuando su familia se trasladó a Guadalajara, José fue a la tumba del abogado Anacleto González Flores, martirizado el 1 de abril de 1927. Allí el muchacho pidió a Dios poder morir como Anacleto en defensa de la fe católica" (ACI). Es de suponerse una atmósfera familiar y social de los combatientes cristeros, tan marcada por la polaridad como por un cierto fanatismo.

José Sánchez del Río fue hecho prisionero, torturado salvajemente y por no aceptar renegar de su fe, fue asesinado con un disparo en la sien. Aquí vale preguntarse si este adolescente es un modelo o un ejemplo a seguir entre los jóvenes actuales del siglo XXI. Y lo digo con todo respeto, no solo al sacrificio del joven michoacano sino a las circunstancias históricas marcadas por la exacerbación de posturas y la violencia.

Pero el niño cristero parece más, en los tiempos actuales a un joven suicida islámico. Aquellos que a nombre de Alá se inmolan o cometen actos de barbarie en el nombre de Dios. ¿Ese es el modelo que quiere mostrar la Iglesia a los jóvenes actuales? Un santo es un elegido por Dios en la tradición bíblica. O bien un creyente común que se distingue por sus obras y beatitudes, que establece relaciones especiales con las divinidades. Personas con alto contenido ético religioso reconocido o, bien, un santo también puede ser registrado por sus actos de heroicidad, martirio y muerte injusta en defensa de su fe.

El niño cristero es el santo más joven en México y amerita preguntar su ejemplo y entrega extrema a un adolescente contemporáneo. Organismos y la ONU han luchado para que niños no participen en conflagraciones bélicas ¿Qué hacemos con los adolescentes que se enrolan, seducidos, en el crimen organizado?