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Balance y lecciones del proceso

La sesión última de la junta ordinaria del consejo local del INE en el Estado de México se realizó con posicionamientos y señalamientos de consejeros, representantes de partido y del vocal presidente. Coincidimos en que el proceso electoral, que aún no concluye, fue complejo y azaroso. Los órganos electorales locales se vieron obligados, conforme a la reforma de 2014, a jugar un papel diferente y a veces inédito. Si bien el PRI obtuvo a mayoría de municipios y legisladores federales, no fue carro completo. Se corrobora que a mayor participación de ciudadanos en las urnas crece la pluralidad y, por tanto, los niveles de alternancia.

Hubo muchas fallas y procesos a mejorar como recolección de paquetes lectorales, acreditación de representantes de partidos ante mesas directivas de casillas y, por supuesto, una mejor comunicación y coordinación entre el INE local y el IEEM. Piña Patiño, representante del PT, hizo una muy convincente disertación sobre los altos costos electorales y cada voto podría elevarse a 47 dólares. Comparando solo presupuestos, mientras en Edomex la elección costó cerca de 2 mil 306 millones de pesos en Nayarit solo 25 millones.

La paridad de género es una deuda que partidos y autoridades electorales detentan con cierta vergüenza. Se coincidió que se debe replantear la capacitación porque fue la más vulnerable del proceso. La incorporación de ciudadanos de la fila a las mesas de casilla fue signo preocupante, más de 20% en Ecatepec y 11% en Tlalnepantla, por ejemplo, cuando el promedio histórico apenas llegaba al 3%.

Yo manifesté la falta de autoridad y credibilidad de los órganos electorales que han perdido la esencia de la ciudadanización. Ahora con mayores recursos, tecnología y personal se tienen errores técnicos básicos imperdonables que afectan el sentir de los electores. Ahí está no solo la judicialización sino los altos niveles de violencia poselectoral que padeció nuestra entidad. La más tensa y preocupante violencia que se tenga registrado en los últimos procesos electorales.

Se observó que hubo un voto diferenciado, los ciudadanos evalúan el desempeño de sus representantes. Hubo mayor nivel de participación ciudadana que llegó a 50%, lo que propició una mayor competencia electoral, más alternancia y mayor pluralidad política. Pese a los obstáculos levantados por partidos y la propia autoridad electoral, como nunca hay una mayor nivel de participación femenina como resultado de la reforma electoral. Hay muchas lecciones aún que extraer de la casilla única que ha mostrado bondades pero acarrea tiempos más lentos a los que estábamos acostumbrados. Lo arcaico aún perdura en la entidad, pero hay nuevos signos de pluralidad y dependerá más de los ciudadanos que de los partidos que el Estado de México se encauce a mayores niveles de democracia.