Del plato a la boca

Los vitroleros

Sobre un manteado azul ya se coloca un tablón encima de la estructura metálica comúnmente llamada mesa, de aquella caja se sacan los contenedores de vidrio, evidentemente pesados y gruesos, de un color cristalino-verdoso, un par de cucharones y una especie de mechudo, elaborado con un palo delgado de madera y unas toras de plástico pegadas en un extremo de dicho palo; de varias garrafas es vertido sobre los recipientes de vidrio un líquido de varios colores, verde, rojo, anaranjado, etcétera. Al cabo de unos minutos al grito de "aguas frescas" resonará entre las calles del vecindario.

El término aguas frescas es como se le conoce a una gran cantidad de bebidas refrescantes sin alcohol, elaborada con agua, azúcar y pulpa de frutas, servidas frías pero no heladas. Esto quiere decir que su temperatura oscila unos cuantos grados por debajo de la temperatura ambiente, actualmente la utilización de hielos para su enfriamiento es la manera más común, aunque al momento de servir solo se pongan pocos hielos en cada vaso. Anteriormente se acostumbraba colocar el agua en ollas de barro, lo cual ayudaba en mantenerlas frescas; En Oaxaca anteriormente se colocaban de igual manera en ollas de barro pero, además, eran colocadas en cajones de tierra húmeda para prolongar más su baja temperatura, como parte de un adorno se esparcían semillas de chía alrededor del cajón, con el paso del tiempo estas semillas germinaban y dejaban ver una florecillas pequeñas que daban una mejor vista.

Entre las más populares están las de guanábana, guayaba, jamaica, limón, mango, melón, naranja, papaya, sandía, y tamarindo, y varían de acuerdo con la región y la temporada. En Guerrero se conoce como ponche de frutas, es hecho con papaya, piña, sandía, jugo de naranja y azúcar. En Chiapas se llama frutas refrescantes y suelen contener guayaba, fresa, durazno y azúcar. En el Distrito Federal es muy común para la comida del medio día encontrar en cafeterías y restaurantes un tipo de agua preparada con recortes de fruta sobrantes del desayuno; por lo regular contiene sandía, melón y papaya, aunque se pueden encontrar de muy diversos sabores como limón, jamaica, tamarindo, etc.

Estas bebidas resulta una manera práctica, económica y sabrosa de acompañar los alimentos, aunque desde hace ya varios años esta costumbre ha sido sustituida por la ingesta, desmedida, de refrescos o bebidas carbonatadas las cuáles han producido numerosos problemas a la salud. Escenas como las relatadas en el primer párrafo son cada vez menos comunes entre las calles de este país, pero sin duda son clásicas en la estampa del México folclórico.