Del plato a la boca

En tiempos de togas y manteles

El imperio romano es conocido por su extensión por el mundo mediterráneo, si bien su presencia logró la unificación de diversos grupos, también propició una reestructuración cultural, expandiendo tecnologías, creencias religiosas y costumbres, entre ellas alimenticias. Este fenómeno suele ser común con las potencias políticas. Por ejemplo, el estilo de vida norteamericano, "el sueño americano", a ocasionado que grandes cadenas de comida rápida lleguen a lugares remotos, o que dentro de sus preparaciones realicen adecuaciones regionales, un caso claro es el mítico McDonald's en la India que sustituyó la carne de res por pollo, para poder entrar en el mercado hindú.

Volviendo a los tiempos del emperador Octavio Augusto, el imperio romano se convirtió en el centro del mundo, hablando de forma figurada, por el pasaban un sinnúmero de personajes, productos e ideas, llevando a cabo una selección casi natural, desechando aspectos considerados como incivilizados y arropando elementos sofisticados o novedosos. Las clases altas eran las encargadas para dicha tarea, de entre estos personajes aparece un excéntrico millonario llamado Marco Gavio Apicio. Dicho sibarita perteneció a una familia acaudalada, que ante las constantes crisis económicas por parte del imperio le permitieron convertirse en un prestamista para el régimen, obteniendo fama y mucha fortuna. Por tal motivo la vida de Apicio estuvo rodeada del lujo, especialmente sobre la mesa.

Entre su andar culinario desarrolló un protocolo para los banquetes, logrando traer la atención de viajeros, quienes lo ubicaban como un eje referencial en los saberes de la alimentación. Su obra máxima es compilada en el libro De re conquinaria; un recetario que comprende diez capítulos, cada uno clasificando por ingredientes o preparaciones, en los cuales podemos deducir las tendencias, gustos y modas que se vivían en la época. El correspondiente al segundo apartado, que lleva por nombre Sarcoptes, describe la manera correcta de elaborar albóndigas y salchichas de carne y pescado, tomando como base la carne picada. Cabe recordar que dichas preparaciones tienen un origen árabe que llegó a expandirse hasta la parte norte de Europa años más tarde.

La importancia de Apicio, junto con su obra escrita, quedaría marcado tanto en la cultura romana como en la historia de la gastronomía, años posteriores a su muerte, entre el 20 y el 30 d.C., a los entendidos en la "buena alimentación " y los modos de la mesa, serían nombrados Apicios, al igual que diversas preparaciones, como postres o platillos considerados "sofisticados", todo esto según la región y la época.