Del plato a la boca

Un pueblo de maíz

Todos los días millones de mexicanos a la hora de la comida degustamos nuestros guisos con un utensilio de historia ancestral, se podría decir que es el mayor aporte y símbolo de evolución en lo que a alimentación se trata, por parte de las culturas prehispánicas. La elaboración de dicho instrumento se lleva practicando hasta nuestros días pero con técnicas más avanzadas e incluso industrializadas, no en balde la llegada de las máquinas con la revolución industrial. Cabe mencionar que las encargadas en su elaboración han sido en su mayoría mujeres, las cuales compran el maíz o el nixtamal, y se dedican a elaborar las ricas tortillas.

Para los viajeros nómadas provenientes de Asia hace más de 50 mil años, la preocupación por su alimentación era de máxima importancia, la recolección ya fuese de frutos, semillas, etcétera era una buena opción, ya que la caza, a pesar de ser practicada con regularidad, requería mayor esfuerzo y se corrían muchos riesgos tales como la muerte de algunos integrantes de las tribus, por lo que dichos grupos optaban por una dieta, más bien, vegetariana. Con el paso de los años y el crecimiento del sedentarismo, las entonces amas de casa comenzaron la domesticación de plantas dando paso al inicio de la agricultura, dicho fenómeno ocasionó transformaciones genéticas en frutas, verduras, hierbas, etcétera, aumentando su productividad.

En el caso del maíz fue diferente, ya que éste seguía midiendo unos pocos centímetros y la recolección era la mejor elección; hacia el 1500a.C. se logró su domesticación, produciendo un grano más grande y más duro el cual podía almacenarse durante largos periodos y sostener a aquellas poblaciones ya sedentarias. Los olmecas fueron la primera civilización que cultivó ese maíz mejorado y probablemente el creador de las tortillas.

Círculos elaborados con masa de maíz y cocidos en seco, símbolo de simplicidad y economía, dado que para su elaboración sólo era necesario contar con un comal, un metate y una cazuela. Su elaboración constaba en hervir un poco el maíz en la cazuela junto con cal viva para aflojar la pielecilla, posteriormente en el metate molían los granos hasta obtener una masa suave, la cual a base de palmadas se convertía en discos que se cocían en el comal; icono de una civilización y de una cocina campesina ante el viejo mundo que con los años no pasa de moda ni se vuelve obsoleto sino que continua para dar identidad a un pueblo.