Del plato a la boca

La niña fresa

La temporada de invierno representó, para la humanidad, el motivo por el cual prever desde el otoño un almacenamiento de recursos alimentarios, de igual forma se desarrollaron técnicas para conservar diversos productos y soportar las inclemencias del tiempo; como resultado de dicha predisposición, podemos encontrar sentido a las festividades entorno al inicio de las cosechas, así como al término de estas, donde, en la primera, se pide a las figuras supremas, dioses, por una buena temporada, mientras que en la segunda, se da gracias por lo obtenido, esperando que en los tiempos próximos se pueda contar con el mismo resultado o mejor.

Pero, pocos son los productos de la tierra que se pueden disfrutar en tiempos gélidos, entre ellos, algunos con gran contenido en vitamina C, especialmente cítricos. Casualmente encontramos uno que a pesar de presentar sus mejores épocas a mediados de año, en diciembre y enero se puede obtener tanto de manera fresca como en conserva, esta última un verdadero ícono mundial. La fresa, todo un conglomerado de símbolos, partiendo por su color y forma se le han encontrado características afrodisiacas, su delicadeza y compatibilidad con el chocolate la han colocado como acompañante de este último en postres y pasteles, y su adaptabilidad la ha podido colocar en diversas partes del mundo.

En cuanto a sus orígenes, se dice que los romanos ya las conocían y apreciaban, esto gracias a sus virtudes terapéuticas; en la Edad Media los primeros hombres de las ciencias, los alquimistas, la encontraban como un fruto virtuoso y hubo quienes achacaban su longevidad y salud a este fruto. Conforme avanzaron los estudios en botánica se logró su cultivo fuera de los bosques, lugar donde se encontraban y cosechaba, al igual que con temporadas de producción más prolongadas y mayor tamaño, en Francia, donde el esplendor y la suntuosidad eran el pan de cada día, se llegaron a decorar los invernaderos de Versalles con este fruto.

La colonización del continente americano sería el motivo de llegada de la fresa a estas tierras, el primer espacio donde se introduciría sería el ahora estado de Virginia, en la unión americana, donde comenzaría su paso por distintos territorios y naciones, resaltando la importancia de Chile, y, en el caso del territorio nacional, el emblemático Irapuato. Hoy en día la fresa forma parte de los sabores, por darle una denominación, básicos en la repostería popular, el licuado, la golosina, el relleno de algún pastel o hasta la actitud arrogante o pedante de ciertos grupos sociales. Así de versátil ha llegado a ser.