Del plato a la boca

Los lactobacilos dulces

Caminando entre los pasillos de lácteos de cualquier supermercado, ya sea chico, mediano o grande, podemos apreciar la gran cantidad de productos derivados de la leche de vaca que prometen ser la panacea de la nutrición: algunos bajos en grasa, otros "light", unos cuantos adicionados con minerales y vitaminas, etcétera; en especial solo uno a llamado nuestra atención, una bebida láctea fermentada que contiene lactobacilos, los cuales, dicen estudios de carácter científico, son altamente recomendados para problemas intestinales como: absorción de nutrientes, inhibición microorganismos y restitución de la flora intestinal. Nos referimos al Yakult.

Y decimos que ha llamado nuestra atención porque es el único con un sustento científico aparente; debemos aclarar que no buscamos hacer un comercial ni mucho menos, solamente creemos que es necesario exponerlo en todos sus partes. Comenzaremos por mencionar su principal aporte: lactobacilos Casei Shirota, denominados como bacterias responsables de la inhibición de microorganismos patógenos, como la Salmonella, Shigella y Helicobacteria, también ayudan a minimizar la intolerancia a la lactosa, estimular es sistema inmunológico y mantener el balance de la macrobiótica intestinal. Su nombre se desprende del doctor Minoru Shirota, el cual en 1930 logró aislar y cultivar la bacteria que tiene las características de atravesar los jugos gástricos y llegar a los intestinos para continuar con su función.

Cada porción de esta bebida es de 80 mililitros y cuenta con aproximadamente 100 mil millones de lactobacilos, aunque no es posible saber con seguridad cuentos de estos cumplen todo el recorrido gástrico. Hasta este punto todo parece ir en forma correcta, pero debemos echar un vistazo a la cantidad de azúcar que contiene cada porción. Tomando en cuenta su información nutrimental, este cuenta con 21.70 gramos de azúcar, lo que equivaldría del 62.5 al 83.3 por ciento (tres a cuatro cucharadas cafeteras) de la cantidad máxima recomendada de azúcar en niños; en adultos correspondería del 35.7 al 50 por ciento (cinco a siete cucharadas cafeteras), parámetros dictados por la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés).

Considerando este aspecto como su único punto en contra podemos decir dos cosas: en primera que al menos esta bebida láctea fermentada, está científicamente fundamentada, y de la cual han pasado décadas y generaciones enteras consumiendo dicho producto y hasta el momento poco hemos escuchado de efectos secundarios; y en segunda, que por su contenido de edulcorante se recomendaría considerar su consumo esporádicamente y no precisamente como un tratamiento o alimento básico tanto en niños como en adultos.