Del plato a la boca

El hambre y las papas fritas

La hambruna en el mundo es un tema recurrente desde los inicios de la humanidad, y hasta podríamos decir que de todo ser vivo. En todo momento busca alimentarse para poder vivir y, posteriormente, preservar la especie. En el caso específico del ser humano, este desarrolló técnicas de recolección, la agricultura, domesticación de animales y, en otros casos, la caza. Sin embargo, estas técnicas de control y sobrevivencia no han podido, ni podrán, controlar el factor clima; donde en un buen año se puede contar con buena cosecha, mientras que, en tiempos caóticos el alimento puede estar poco asegurado.

Inglaterra sabe de todo esto, en repetidos momentos de su historia han padecido inclemencias del tiempo, momentos bélicos y hasta epidemias, plagas y pestes; una de ellas, la peste de la papa ocurrida de 1845 a 1857, razón de peso para que a mediados del siglo XIX se suscitara la salida de miles de irlandeses a Estados Unidos y Australia. Casualmente, la papa, tomó una importancia relevante en cuanto a la alimentación europea, se adaptó o compenetró en las mesas de este continente de manera inusitada a pesar de no ser originaria de esa región.

La papa es proveniente de tierras andinas, donde la variedad de este tubérculo es casi infinita. Algunas son de consumo inamovible y otras han caído en desuso. Su historia comenzó, hasta donde se tiene registro, en el año 2000 a.C.; con la conquista del Perú a manos de Francisco Pizarro, en 1532, en intercambio cultural con España, al igual que ocurrió en México, fue obligado. Aunque en el caso de Inglaterra se tienen varias teorías, por un lado, le adjudican al pirata inglés sir John Hawkinngs el llevarlo directo a estas tierras en 1536; mientras que, otra versión lo direcciona a Irlanda, lugar al que naufragaron varios barcos españoles tras el intento de España por invadir Inglaterra.

Entre otras se retoma el caso de otro pirata, sir Frances Drake, quien en 1536 llegó a Londres con tesoros españoles y un cargamento de papas; mientras que la versión oficial nombra a sir Walter Raleigh como el interesado por acercarla a Inglaterra. Dicho alimento debió de ser testigo, símbolo y clave en la Revolución Francesa; su fácil adaptación la convirtió en un referente de la comida popular; en el siglo XVIII, y tras las investigaciones de Antoine Augustin Parmentier quien fuese un farmacéutico militar y agrónomo, el propio rey Luis XVI promocionaría el cultivo de esta para saciar la hambruna, más tarde, tras la ya mencionada Revolución Francesa, se le consideró como un "alimento republicano".

Hoy en día el uso de la papa es generalizado, se le acogió como complemento para las hamburguesas y otras comidas rápidas y, poco a poco, se fue diluyendo su historia y orígenes, pasando a formar parte de esta cultura global, cumpliendo su función de saciar nuestra hambre.