Del plato a la boca

La desintoxicación del alma

De entre las reglas a seguir durante estas fechas de Semana Santa, las más marcadas y reiterativas son el ayuno, poco empleado en estos días, y la abstinencia en el consumo de carnes rojas, pues se considera que pasamos por momentos de penitencia y renuncia a todos los placeres, prácticamente, es estar de luto; pero ¿qué interacción tiene, desde el punto de vista alimentario, la gula y la purificación del alma, con la desintoxicación del cuerpo y la eliminación de la grasa, en el marco de la entrada de la primavera?

Durante el invierno es "natural" que nuestro cuerpo busque la manera de contrarrestar el frío, por lo que el consumo de carbohidratos, azúcares y grasas aumenta; en épocas pasadas, y debido a los escasos productos de temporada, se contaba con las conservas, muchas de ellas dulces, por otro lado, se tenía a disposición de harinas para elaborar panes y, también, se sacrificaban animales. Estos tres elementos fuentes naturales de los nutrimentos antes mencionados. Cabe mencionar que este fenómeno fue heredado a América por los europeos durante la conquista y la Colonia.

Con la entrada de la Primavera un nuevo ciclo comenzaba, era momento de preparar los campos de cultivo para abastecerse de alimentos, y, también, la dieta volvía al consumo de productos naturales, como frutas y verduras; estos, de manera inconsciente, auxiliarían al organismo a desechar toxinas, propias de las carnes rojas, harinas y azúcares, de igual manera el aumento en la temperatura y las labores propias de la agricultura, recolecta y caza, eliminarían la grasa acumulada.

Empalmando el fenómeno fisiológico con las festividades de la Cuaresma y la Semana Santa podemos sospechar que, anteriormente, y como lo hemos expuesto en pasadas entregas, el ayuno y la vigilia eran regímenes en las se prohibían todos aquellos elementos causantes de placer, todo tipo de carnes, vinos, dulces, etcétera; estas acciones permitirían una purificación del alma a través de una connotación religiosa y una desintoxicación en el organismo de manera natural.

Es evidente que tanto la expansión de la religión católica y el paso de los años trajo consigo cambios sustanciales en ambos elementos. Hoy en día la abstinencia es sólo en carnes rojas todos los viernes durante la cuaresma, el miércoles de ceniza y los días santos, por otra parte, la inventiva del ser humano ha traspasado dichos placeres a pescados y mariscos, permitidos por las autoridades eclesiásticas, por lo que tanto el ayuno, la penitencia y la purificación son temas ocupados por los devotos y alguno que otro distraído que, sin querer, realiza acciones benéficas para el cuerpo y el alma.