Del plato a la boca

La delicia de las palabras


La literatura ha dado cuenta de la asociación que existe entre los alimentos, el amor, los tabúes y el erotismo; lejos aún de las festividades del día de los enamorados, temas como el siguiente siempre serán dignos de análisis, diálogo y reflexión. El acto de comer es un fenómeno meramente sensual y en ocasiones de rechazo social, mal visto porque a partir de un platillo o bebida pueden despertarse bajas pasiones, pero disfrutado por los que así gustan de demostrar su cariño.

Entre las novelas destacadas se encuentra Como agua para chocolate de la escritora Laura Esquivel, historia que entreteje la vida de una familia acaudalada durante la Revolución Mexicana, la opresión hacia Tita (personaje principal) respecto a su vida amorosa con Pedro por parte de su madre Mamá Elena, y cómo expresa sus sentimientos a través de la comida, la cual puede manifestar su alegría a través de un platillo deliciosos, o la amargura a través de una comida intoxicada. Específicamente, aquella receta de codornices en pétalos de rosas es donde logra captar aquel sentimiento que le brota al recibir como obsequio un ramo de rosas por parte de Pedro, las cuales al ser estrujadas por Tita sobre su pecho, logran lacerarla pero sólo para pigmentarlas en un tono escarlata.

Otro ejemplo en torno a la represión sexual es Chocolat, escrita por Joanne Harris y llevada al cine en el año 2000. La historia se centra en Vianne Rocher, una madre soltera que llega junto con su hija a Lansquenet, pequeño pueblo francés fuertemente arraigado al catolicismo. Vianne, indiferente a esta religión, presupone un peligro para la estabilidad moral, ya que además se dispone a abrir una chocolatería asociada con las bajas pasiones y por lo tanto prohibido; en el transcurso de la obra se tocan temas como el cortejo, problemas maritales y el erotismo con el que se suele asociar al chocolate.

El alimento como elemento pasional dentro de la literatura, en la cual un bocado afrodisiaco no solo se deguste, sino también se lea y tenga como resultado el mismo fin erótico; muestras como las aquí presentadas son tan solo un granito de arena en el sinnúmero de libros que tocan el mismo tema, la asociación del alimento con lo sexual puede ser tan viejo como la conceptualización del alimento en sí, pero tan infamadas que difícilmente se pueden expresar abiertamente, al igual que este discurso solo está considerado para recrearse en pareja y no para una exploración del ser en una forma individual.