Del plato a la boca

La caña milagrosa

Hoy en día nos encontramos en una sociedad de las limitaciones en relación a nuestros alimentos, no comemos carne de res por las toxinas que la componen, evitamos la carne de cerdo por el riesgo con los triglicéridos, encontramos en las grasas al peor enemigo, porque engordan, y el azúcar es un asesino silencioso, con el tema de la diabetes. Sin embargo, olvidamos que nuestro organismo está compuesto por todos estos componentes, y nuestro único deber es mantenerlos balanceados, esto se logra con una dieta equilibrada, ejercicio y nada de excesos; pero somos humanos, modernos, consientes, y muy olvidadizos.

En el tiempo de nuestros abuelos los remedios caseros eran lo único que necesitaban ante una emergencia o algún malestar, casualmente y a pesar de los años, las creencias en embrujos tenían una carga mayor, dando paso a las limpias, fetiches y estrategias para contrarrestar los males. Es de ahí que uno de los "malos" en estos tiempos modernos, tenía una relevancia por sus características curativas. Producto de la caña, el azúcar y sus derivados se convirtieron en un elemento importante de la medicina tradicional.

El aguardiente, el alcohol y el azúcar fueron reconocidos por sus propiedades de alimentos "calientes" y, más adelante, como antisépticos, y que casualmente se siguen empleando para males menores como, por ejemplo: para el dolor de garganta, un tequila; para un resfriado, un té o ponche, según la época del año, con "piquete"; para el hipo, una cucharada de azúcar; entre muchos otros ejemplos. Para los curanderos o hierberos, el uso del aguardiente en sus procedimientos da buenos resultados. Con este destilado se trata el "susto", "el mal de aire", "el ojo", "la envidia", entre otros. Dicha relación entre el aguardiente, el azúcar y la salud viaja desde Oaxaca, con los Mixtecos, hasta los Mayos de Sonora.

Un dato interesante es que la caña de azúcar es traída a América por los españoles, quienes la conocen por la presencia árabe en la península Ibérica años atrás. Por lo que su relevancia médica no se da sino hasta el periodo colonial, en las haciendas azucareras y bajo muchos años de relacionarse con su producción y derivados. Años más tarde, y bajo los estudios de Samuel Hahnemann, se desarrolla un sistema de medicina alternativa, la homeopatía, que tiene como elemento de dosificación una píldora de azúcar, colocando en esta una gota el tratamiento que, a su vez, esta disuelto en alcohol. De entre tantos tabús o dogmas, el peor de todos es el de la especulación, donde satanizamos a un alimento o compuesto por las reacciones ocasionadas por su abuso, pero pocas veces comprendemos que una buena alimentación no es eliminar elementos, sino saberlos combinar.