Del plato a la boca

El caldo mundial

La hora de la comida tiene un platillo emblemático...en todo el mundo un plato hondo y una cuchara son factor denominador: desde Asía, pasando por Europa y llegando a América el gusto por un alimento caldoso es muy compartido; elaborado a base de agua puede ir acompañado de verduras, pequeños trozos de carne y condimentado con hojas aromáticas, ajo y sal. Efectivamente, hablaremos de la sopa, aunque a personajes como "Mafalda" no le agrade mucho la idea.

Pudiendo ser uno de los inventos culinarios más antiguos tiene un sentido universal, en todo continente existe preparaciones cocinadas como sopas; por ejemplo, la gastronomía asiática tiene una gran número de estos alimentos, entre las que destacan la sopa de miso; en Japón, elaborada a base de hongo shitake y brotes de soya fermentados, aunque se acostumbra servir en el desayuno; en África se hacen papillas de cereales y en América las culturas precolombinas tienen entre muchos referentes la sopa de piedra.

Se le llama sopa a un conjunto de ingredientes cocidos en agua u otros líquidos, servidos caldosos y consumidos con cuchara, aunque etimológicamente estemos en un error. La palabra fue tomada por los franceses y proviene del verbo souper (cenar), pero no tiene su raíz en la lengua francesa. En realidad tiene su origen del germano suppa: pedazo de pan empapado en un líquido, derivado de supan y, este, de sufan (absorber), por lo que lingüísticamente y etimológicamente hablando no podemos decirle sopa a los fideos cocidos en caldo de jitomate.

Por otra parte, el potage fue una creación francesa en los tiempos de carestía durante la Edad Media, consistía en echar en agua todo lo que pudiera ser comestible, se condimentaba fuertemente para disimular el sabor de los ingredientes medio podridos, dando como resultado comida para matar el hambre. Dicho platillo en la actualidad es considerado como una delicia de la cocina francesa, del cual podríamos decir que es uno de los precursores de lo que hoy llamamos sopa.

Y así toma sentido el sopear el pan en el café o la leche, pero no sopear el pan en la sopa. Aunque ya es tarde para darle una vuelta al significado, estamos demasiado felices con llamarle sopa a aquel caldo que nos ofrece mamá o la abuela antes del guisado, ese que nos ayuda a aliviar una gripa o un mal estomacal. El simple hecho de degustarla a sorbos es, en sí, una bendición, ya sea de fideo, verduras, con champiñones o de puro caldo de pollo tenemos ante nosotros un platillo con un significado diferente pero que aun así lo llamamos sopa.