Del plato a la boca

Para mí una de albóndigas


Buena respuesta para saciar el apetito, comida rápida que largo camino lleva recorrido en todo el mundo, cada parada que realiza es modificada en forma pero no mucho en intensión; México la ha adoptado de una manera muy ferviente, al grado de considerarla parte de la dieta y combinarla a gusto y placer, nada más y nada menos que la torta. Pero ¿qué es la torta para el resto del mundo?

Con un origen judío, las delicatesen (o delis), son lugares donde se venden sándwiches o emparedados elaborados con panes de harinas blancas o integrales, no sólo de trigo, sino también de centeno, sémola, etcétera. El pan es conocido como beagel y va relleno de múltiples variaciones de carnes y embutidos, obviamente kosher (provenientes de animales sacrificados de manera ritual y bajo la mano de un rabino), entre los más populares se encuentra el elaborado con rebanadas de salmón ahumado, queso crema untado y unas rodajas de cebollas crudas, típico en ciudades como Nueva York.

Históricamente y en apariencia el sándwich es un invento de un lord inglés (John Montagu 1718-1792), el cuál era un apasionado al juego de naipes, y quien se vio obligado a concebir un alimento que le permitiera permanecer sentado en la mesa de juego, la creación fue básicamente la siguiente, poder ingerir los alimentos sin mancharse los dedos, por lo que la respuesta fue colocarlos entre dos rebanas de pan, los cuales permitirían alimentar al IV Conde de Sándwich sin que se manchara los dedos.

La cultura anglosajona nos ha dejado un legado culinario muy ligado al sándwich, como primer ejemplo tenemos el "club sándwich" emparedado de tres pisos, o tres piezas de pan, que aunque suene muy común su aceptación y éxito se ve reflejado en cualquier cafetería, por otra parte los Wels-rarebit aunque poco conocidos en el país han dado la vuelta al mundo; se trata de un sándwich caliente que puede estar relleno de pollo, jamón o roastbeff, bañado en gravy, algo así como la torta ahogada, cada uno con su referente cultural.

Continuando con esta radiografía encontramos el lado refinado, los canapés, bocadillos de origen francés compuestos por pequeños trozos de pan de caja, untados con mantequilla aderezada, rellenos de embutidos, aceituna, pimiento y huevo cocido; y para abrir más el apetito tenemos el choripán, masa cruda de pan blanco rellena de chorizo o algún otro embutido, el cual al ser horneado se cuece absorbiendo la manteca y el jugo de la carne.

Y así podríamos continuar todo el día, pasando por las marinas o hojaldras rellenas de mole, las guajolotas, etcétera. Todo por el "bien comer" y el antojo, recordando que todo buen platillo nace del gusto y las necesidades, desde un vicio por el juego hasta las prisas de una vida citadina.