Del plato a la boca

Viajeros en esta ciudad

En temporada vacacional los distintos destinos turísticos se engalana al recibir a centenares de viajeros; extranjeros, nacionales y hasta "de casa" se pasean entre los malecones, playas, museos, centros históricos, zonas arqueológicas y demás, constituyendo así una entrada monetaria fuerte a las arcas del turismo, cada estado, como cada país, cuenta con su destino preferido por sus visitantes, desde las paradisiacas costas, pasando por el ecoturismo, hasta la arquitectura y la historia que conlleva; en casos contrarios existen ciudades con "poco atractivo", las cuales han empeñado su visión en otras áreas, dejando al descanso y ocio como segundo plano. Tal es el caso considerado por muchos, incluido un servidor, de Toluca; viéndolo desde un ángulo menos pesimista, y considerar que el turismo propio para este tipo de ciudades es más especializado, casi quirúrgico, y que casualmente va en torno a la comida.

Centrando nuestra atención en el primer plano de la ciudad nos ubicaremos en el Los Portales, aquella construcción hace ya algunos años mencionada, que entre sus arcos resguarda y sin temor a equivocar lo que podríamos considerar el patrimonio gastronómico del Estado de México, excluyendo a los restaurantes de comida rápida que se han asentado en él. Realizando una radiografía comenzaremos por mencionar el corredor de tortas, tacos, dulces y uno que otro recuerdito, en la zona denominada "las alacenas", ubicado a un costado de la catedral, donde la oferta culinaria comienza con tortas o tacos de guisado, como: picadillo, chile macho, pierna, tinga, albóndigas, salchicha y demás, de igual manera se ofertan tacos de obispo, una especie de embutido, característico del municipio de Tenancingo, tlacoyos de haba, frijol, requesón, o quesadillas de sesos, mole verde, además de variedad de dulces típicos, cocadas, tamarindo con chile, dulce de pepita, entre otros, y para pasar el bocado la refrescante garapiña, bebida semi-fermentada hecha a base de cáscara de piña y pulpa de la misma, en ciertos locales, y según la temporada, las cocineras suelen incorporar en sus preparaciones guisos de sus lugares de origen, preparaciones con quelites, elotes u hongos.

Como parte del recorrido final nos detendremos en una fila que en ocasiones llega a ser bastante larga, un dispensador de palomitas causa un revuelo como pocos, la joya de la corona, sin corona, es el motivo, para asombro de muchos el maíz palomero el endémico de esta región, fue llevado por los españoles a Europa y años después el cine y Estados Unidos se encargaría de darle la vuelta al mundo. Probablemente el turismo gastronómico no ha logrado una expansión importante, y los parámetros de "atractivo turístico" siguen estando en torno a la arquitectura, paisajes y demás, pero tengan por seguro que de hambre, al menos en Los Portales, no se mueren.