Del plato a la boca

Taco de sal

Se dice que todo en exceso es malo por muy delicioso que sea, el abuso en el consumo de cualquier cosa llega a causar daños a la salud e incluso la muerte, pero la naturaleza del ser humano nos lleva a seguir el camino del confort, por ejemplo: un plato más de pozole, otro vaso de refresco, un cigarro más, etcétera, y la razón puede resultar lógica, "a todos nos gusta disfrutar de la vida" y que mejor que dándole gusto.

Pero últimamente hemos descubierto que "sí pasa algo" cuando abusamos de este gusto, tanto que algunas instancias de salud, o gobiernos, han tomado medidas en el asunto, y para el ejemplo del día de hoy tenemos a la sal, este potencializador de sabor que lo encontramos en varias presentaciones, tanto en la cocina como sobre la mesa; ya sea en grano, de mar, refinada, en salero pequeño, de vidrio, de plástico, adornado como recuerdo de 15 años o bautizo, al final tiene el mismo objetivo, sazonar los alimentos, obvio que este mineral no podía estar exento de convertirse en un problema de salud, y no por ser "sal" sino por el abuso del mismo por parte de nosotros los humanos.

Según datos de la Secretaría de Salud, en nuestro país se tiene estimado que un ciudadano promedio consume 11 gramos de sal al día, cuando el recomendado es de 5 gramos, esto ha provocado que cuatro de cada diez mexicanos sufran graves daños a la salud, como: hipertensión, infartos, accidente cerebral vascular, trombosis, etcétera. Por extraño que parezca el mayor consumo de dicho mineral no se da en casa, específicamente con el uso del salero, sino más bien está ligado los alimentos procesados, ya que estos ocupan gran cantidad de este elemento tanto para aumentar el sabor como para conservarlo; en palabras de Simón Barquera, jefe del departamento de enfermedades crónicas del Instituto Nacional de Salud Pública, en 2010 expresó que las compañías fabricantes de alimentos ocupan este uso excesivo como estrategias de venta (entre 500 y 800 miligramos), ya que, al consumir otro producto con menos sal este pareciera insípido. Ejemplos de este tipo de alimentos son: embutidos, carnes ahumadas, patés, salazones, pescados en conserva, encurtidos, quesos curados, productos precocinados, concentrados para caldos, salsas comerciales, papas fritas, frutos secos salados, aguas gasificadas, y refrescos carbonatados.

Sólo basta mirar a nuestro alrededor y localizar las opciones alimenticias que tenemos hoy en día, los nuevos hábitos alimenticios y las costumbres que hemos olvidado, desde probar los alimentos antes de ponerles sal, consumir más alimentos frescos (frutas y verduras) y no olvidar tomar agua natural, además desechar la idea de que una sopa instantánea puede ser parte del menú cotidiano.