Del plato a la boca

Quesos realmente fuertes

Uno de los alimentos con mayor historia, tradición y reconocimiento es, sin duda, el queso. Resultado de la descomposición de la leche, ya sea de manera natural o por la adición de microorganismos que aceleran el proceso, esta preparación es tan amada como despreciada. No hace falta dar muchas explicaciones, su olor, sabor, consistencia o apariencia es causa justa para pensar dos veces, o más, si somos capaces de probarlo.

Pero en nuestra cultura y sociedad, el queso es un elemento sutil, ligero de sabor y que nos encanta ver como se derrite; puede ser con tortilla, en torta, con chorizo, al final lo importante es sentir esa textura cremosa. Entre los más famosos podemos englobar tres: Oaxaca, panela y manchego, después colocamos a los "segundones": doble crema, gouda, rallado, etcétera. Es por eso que cuando probamos o nos ofrecen quesos fuera de nuestra órbita acabamos haciendo caras y gestos.

Pero, por si fuera poco, aún para el resto del mundo, existen "quesos raros", aquellos que por ningún motivo pudiéramos concebir que existan. Donde la premisa, "un método para conservar la leche y sus propiedades nutrimentales", va más allá. Comenzaremos con el caso del Cazu Marzu, proveniente de Italia, específicamente de la isla Cerdeña; este queso esta elaborado con queso de cabra, el cual es expuesto a larvas, las cuales lo consumen, obteniendo un producto suave y cremoso.

Como segundo caso tenemos el Mibenkäse, un queso que se madura junto con ácaros, que, al igual que nuestro ejemplo anterior, y por el proceso de alimentación y digestión segregan una enzima de tonos rojizos, tras un año de maduración adopta un color más oscuro, además de tener un sabor amargo.

Alejándonos un poco de lo exótico, llegamos al Epoisses, denominado el más oloroso del mundo, tal es su tufo que, en Francia, existen en normas para su manejo, entre las que destacan que no se puede transportar en autobuses.

Así como hay gente que aprecia las joyas, los autos o las propiedades, también existen quienes valoran los quesos; en este espacio entran casos como el queso Pule, el más caro del mundo; de origen serbio, es elaborado con leche de burro, y necesitando de 45 litros, aproximadamente, para obtener un kilo de queso, este ha llegado a costar mil euros, aunque se sabe que el monto más alto llegó a ser de cinco mil euros.

Y de esta extravagancia culminamos con el queso Long Clawson's stilton Gold, elaborado en Inglaterra por la empresa Clawson, este queso es conocido por contener pétalos de oro comestibles y rociado con aguardiente alemán de canela, y únicamente se produjo para la temporada navideña de 2011.