Del plato a la boca

Nuevos propósitos

Aún queda un poco de esa rosca de reyes, los adornos navideños aún conservan su estática posición mientras poco a poco el árbol pierde brillo, las luces cada vez se encienden menos y ese sentimiento decembrino va pasando conforme avanzan los días. La normalidad toma su cauce, aunque no así el frío, que avanza a pasos agigantados; en fin, así comienza un nuevo año.

Como siempre los gimnasios harán su "agosto" debido a los propósitos de tener la figura o el peso deseados, se vendrá el alza de productos light, bajos en grasa, etcétera; de igual forma los llamados productos milagro aparecerán constantemente por televisión prometiendo lo imposible, aunque para muchos no hay imposibles, al menos eso dicen.

Al día de hoy podemos decir que el problema más grave al que nos enfrentamos no es a la publicidad engañosa, mucho menos a la saturación de marcas y productos, más bien es a nuestra propia ignorancia; a lo largo de mucho tiempo, en este espacio hemos expuesto las diversas formas en las que la gastronomía ha cambiado, primero con el objetivo de facilitar la vida, después, tristemente, con la intención de crear un negocio. Es así como el pan en bolsa, la comida enlatada, los transgénicos, entre otros, comenzaron por proponer soluciones para el peor mal de la humanidad, la escasez de alimentos, y han terminado con fuertes críticas por desviar sus objetivos con la intención de ganar dinero y control en el mercado.

Sin embargo, y como respuesta, han surgido pequeños núcleos que ofrecen no sólo estar fuera de estas esferas, sino, además, ofrecer alimentos directos de pequeños productores o agricultores, prometiendo que lo ofertado, sin la etiqueta de orgánico, es trabajado lo más natural posible, sin aditivos, mejorantes o conservadores. Uno de ellos es La milpa, ubicado dentro del Comunidad Shankha (Hidalgo Ote. 302 Col. Centro, Toluca, Edo. Mex.)

Aunque por lo general siempre tienen alimentos en venta ellos manejan un sistema de canastas con productos, los cuales se recogen cada miércoles con previo pedido. Con precios muy accesibles esta es una respuesta para poder mantener una economía estable, además de que se apoya no sólo a los pequeños productores, sino además a los productores locales. Por otra parte, Comunidad Shankha tiene otras actividades, ofrece clases de yoga, danza, carpintería, meditación, cocina vegana, entre otras, y cuenta con un restaurante, de igual forma, vegano; que si de ante mano uno no pertenece a este régimen alimenticio puede acercarse a él como mera curiosidad o por el simple interés de ampliar sus alternativas de menú. Mientras tanto, que este año no esté lleno de las mismas promesas, será mejor tomar otro rumbo y poner otras expectativas, tal vez, sea lo necesario en lugar de recurrir a los mismos viejos puntos.