Del plato a la boca

Intoxicado de amor

Esta manera de materializar un sentir, decorarlo y ofrecerlo como ofrenda esperando no solo saciar el apetito, sino además conquistar a un ser querido, la acción de comer no solo supone un acto biológico porque puede ser considerado un ritual sensorial, por medio del cual podemos llegar a percibir texturas, temperaturas, aromas y sabores que cotidianamente serían un tanto imperceptibles; el alimento como elemento sexual se ve ejemplificado en diversos ingredientes o productos, ya sea por su forma, color, estructura y reacción en el organismo.

Un cliché en cuanto al amor y pasión se refiere es el chocolate, el cual estimulan los sentidos hasta llegar a ser considerados afrodisíacos. Desde el punto de vista científico tiene una explicación: la sustancia química de la marihuana es el tetrahidrocannabinol, o THC, que en contacto con los receptores del cerebro producen una sensación de bienestar, en el caso del chocolate no contiene TCH, pero si contiene anandamida que es un análogo que produce el cerebro, aunque este compuesto se metaboliza rápidamente y no permanece mucho tiempo en el cerebro; sin embargo, proporciona el mismo efecto que el anterior. Por otro lado contiene teobromina perteneciente a un tipo de moléculas alcaloides llamadas metilxantinas que podemos encontrar como cafeína en el café y teofilina en el té.

Este tipo de reacciones se dan en varios alimentos considerados como afrodisíacos, por lo que su asociación, consumo o utilización en la preparación de los estos es muy recurrida. Cabe mencionar que en las creencias prehispánicas también existían remedios para el amor, como el pipiltzintzintli y el peyote, que provocan alucinaciones y permiten realizar viajes al mundo sobrenatural. Las semillas que son parecidas a las del culantro eran utilizadas como afrodisíacos (Quezada 1989).

Actualmente existen infinidad de alimentos considerados como afrodisíacos, de entre los que destacan: anís, jengibre, apio, ginkgo biloba, aleta de tiburón, jalea real, azúcar moreno, avellana, cebolla, clavo, frambuesa, ginseng, malva, manzana, menta, muérdago, nuez, pimienta, perejil, pistacho, romero, trufa, salvia, alcachofa, plátano, dátil, avena, aguacate, cereza, fresa, etcétera.

Siendo los ejes el amor, la sexualidad, los alimentos y la manera de recrearlos, podemos culminar diciendo que el acto de comer es un fenómeno meramente sensual, llenos de tabúes y en ocasiones de rechazo social; mal visto porque a partir de un platillo o bebida se pueden experimentar reacciones sensoriales, también llamadas "bajas pasiones", pero disfrutado por los que así gustan de demostrar su cariño; la historia nos cuenta como se dio esta asociación en torno al amor, la creencia en Cupido y el mártir Valentín conjugaron un emblema que con el paso de los años tomó fuerza y significado, del cual la comida no podía faltar.