Del plato a la boca

Cocina moderna del siglo pasado

En un punto de la historia el peltre fue reemplazado por el acero, el barro por el aluminio y la cocina de humo por la cocina integral, en colores pastel, muebles laminados y con bisagras, la magia de los avances tecnológicos comenzaba su larga travesía por uno de los mercados más prometedores, la gastronomía. Para el México de mediados del siglo pasado la modernidad era el siguiente paso para su crecimiento como sociedad, los tiempos posrevolucionarios traían consigo un interés por el progreso, la industrialización y un crecimiento económico.

Para los años cuarenta la industria, el comercio y la vida moderna daban pasos agigantados, la mercadotecnia da sus primeros pasos y para la ama de casa aparece en forma de folletos, panfletos y sobre todo recetarios que adoptan la función de catálogos de ventas, en el interior de estos se pueden apreciar las nuevas recetas elaboradas con productos comestibles, novedosos, fantásticos, además de aquellos instrumentos que facilitarán la vida diaria de la encargada del hogar. Compañías como Morán, H. Steel y Cía. y La Vasconia conocidos por la venta de aparatos electrodomésticos y baterías de cocina, comenzaron a utilizar esta estrategia, para brindar a la ama de casa recetas para después aconsejarle qué batería y electrodomésticos eran los más apropiados y los más accesibles.

Personajes como Josefina Velázquez de León también fueron parte de esta nueva etapa de la culinaria mexicana, anunciando licuadoras, batidoras y ollas de presión Ecko, Presto y Burpee, esta última desprendería una serie de recetarios en dos tomos en los cuales se presentaban los nuevos enseres para elaborar algunas de las recetas que ahí contenían. Velázquez de León fue una mujer adelantada a su época ya que sería la primera persona en México en darle importancia a la educación gastronómica desde el punto de vista empresarial, constituyendo la Academia de cocina, repostería y decorado, ubicada en el centro Histórico de la ciudad de México. Conforme se popularizaron estas publicaciones se comenzó a dar luz pública a distintas cocinas nacionales, en recetarios subsiguientes preparaciones propias de estados como Yucatán, Michoacán, etcétera se difundieron para darle una gama más amplia al uso de los enseres.

Todo este suceso se puede ver ejemplificado en la Fundación Herdez, sin que suene a comercial, ubicada en la calle seminario #18, en el centro histórico de la ciudad de México, a un costado de catedral; en una serie de habitaciones ambientados según la época se puede apreciar los distintos cambios que ha sufrido no sólo en diseño sino también en preparaciones y alimentación, dando pie a nuevas ideas, productos y equipos que harán la vida más simple aunque en ocasiones la comida quede más simple, pero es cuestión de criterios.