Del plato a la boca

Cerveza mágica

Un día el subconsciente colectivo cambio la "jícara" por el tarro, la "cacariza" por la caguama y la "cubeta" por el six pack, fue entonces cuando la bebida de los colonizados fue sustituida por la bebida de los colonizadores. La batalla no fue fácil: una campaña de mala información sería la respuesta correcta para difamar al arraigado pulque y coronar a la cerveza que, actualmente, tiene a los mexicanos como uno de sus principales consumidores. ¡Qué tiempos Don Tiofilito!

Han pasado los años y otras bebidas alcohólicas buscan posicionarse entre la sociedad. Hoy en día la cerveza comienza a ser víctima de lo que alguna vez fue verdugo; con ideas como "la cerveza engorda" o "no ayuda en nada a la salud" es como la mala información se esparce como la pólvora y nos lleva a la estigmatización. He aquí un recuento de los beneficios que un simple sorbo implica de este icónico líquido:

Por cada 100 mililitros la cerveza tiene un nivel calórico de aproximadamente 42 kilocalorias, esto dependerá del estilo de cerveza, resultando menor al compararlo con una lata de refresco que llega a ser del doble; en cuanto a aporte nutrimental tenemos que contiene vitamina B12, encargada de producir glóbulos rojos, al igual que vitaminas A, D, E y minerales como el potasio, calcio y magnesio. Por otro lado, es auxiliar en la buena circulación de la membrana mucosa bucal, ya que el gas carbónico que contiene provoca salivación que, a su vez, incita a la formación de ácido en el estómago acelerando la digestión, es por eso que para muchos consumidores les resulta agradable beberla junto con los alimentos. Otro factor es la presencia de ácido fólico, complementario en la prevención de enfermedades cardiovasculares, y el bajo nivel en sodio, razón por la cual se dan efectos diuréticos.

El lúpulo, mencionado en este espacio en ocasiones anteriores, es el ingrediente que aporta ese sabor amargo y olor característico, pero también tiene efectos antisépticos y sedantes, en beneficio para el estómago. Un elemento más es la fibra soluble, esta evita estreñimiento y por subsecuente previene posible cáncer de colon y divertículos (especie de bolsas que se forman en el intestino grueso por falta de fibra en la dieta). Aproximadamente un litro de cerveza aporta 60 por ciento de esta fibra y 20 por ciento de antioxidantes, de los requeridos para el organismo en un día.

Por último, contiene maltodextrinas, utilizado en bebidas energizantes para deportistas, por lo tanto es fuente de energía; de igual manera la cerveza, gracias al alcohol, reduce la pérdida de masa ósea y silicio.

Lógicamente el exceso en su consumo puede traer más daños que beneficios, por lo que solo un vaso al día puede ser la llave de la alegría.