Del plato a la boca

Bebida de paz

El agua caliente ya vaporiza sobre la taza, un puñado de hojas secas se sumergen entre tan candente recipiente, un aroma comienza a despertar dando paso al momento más tranquilo del día, la hora del té, que aunque en México no es una tradición o un protocolo siempre tenemos un momento para degustar tan virtuosa bebida.

En 1658 apareció en el Mercurius Politicus un anuncio que cambiaría la historia de las bebidas calientes, al menos para la Inglaterra de la época, insertado por Mr. Thomas Garway en la cual se podía leer "Aquella excelente, y por todos los médicos aprobada, bebida China llamada por los chinos Té, por otras naciones Tay, alias Tee, se vende en la Cafetería de la Cabeza de la Sultana, en Sweeting Rets, cerca del Royal Exchange, Londres".

Como los hemos reflejado en otras ocasiones, la historia de los platillos, bebidas, postres, etcétera, no siempre es la misma, pero casi siempre hay una versión de la historia que tiene más sentido, coherencia o simplemente nos gusta más. En este caso la leyenda más aceptada en cuanto al origen del té se remonta a la India, donde un príncipe hindú de nombre Dharma fue el primer monje budista que difundiría el consumo del té, tanto en China como en Japón. La anécdota comienza cuando este monje, tras una vigilia y comunión con Brama, fue vencido por el sueño. Al despertar, y como acto de castigo, se arrancó los parpados y los tiro al piso ya que estos eran los culpables de haberse quedado dormido, al día siguiente pudo observar que estos pedazos de piel sobre el suelo dieron nacimiento a una planta, en celebración de este milagro puso sobre sus ojos hojas, las cuales al instante se convirtieron en párpados, posteriormente realizó una infusión con dicha planta comenzando, así, el consumo del té como medio para vencer a la fatiga. Como parte de este suceso se forjó en Asia el lema "tan ligero y vigilante como los párpados de Dharma". De aquí que sea a los monjes budistas a los que se atribuya su cultivo y propagación, quienes en base a escritos antiguos se plantea su consumo desde el 593.

En el campo medicinal el té ha participado desde épocas inmemoriales, hoy en día tomarse un té de manzanilla para dolores de estómago, o un té de tila para los nervios es más que un remedio casero, podríamos decir que se ha convertido hasta en un cliché, pero al cual, curiosamente, nuestra fe nos lleva a realizar una acción de tipo placebo, sintiendo alivio y tranquilidad, serenidad y paciencia, y hasta un poco de aquello necesario para tener una comunión con Brahma, pero esas son meras suposiciones.