Articulista invitada

Reformas sin precedente

Nos sentimos orgullosos de participar en el reto de poner a las instituciones de México a la altura de la modernidad mundial.

Durante el último año y medio, el Congreso de la Unión ha vivido momentos históricos no solo por concretar una serie de reformas constitucionales y legales que, en algunos casos, llevaban mucho tiempo sin discutirse plenamente en el Poder Legislativo, sino porque nunca en la historia de nuestro país, en casi siglo y medio, se había dado un cambio estructural tan notorio y de tal envergadura como el construido entre 2013 y la mitad de 2014.

Con reformas que cambiarán para bien o para mal la fisonomía del país, a lo largo de este periodo ambas cámaras se enfocaron en lograr cambios profundos a la Constitución Política: por la cantidad y calidad de los asuntos tratados, los expertos en temas parlamentarios consideran que se trata de un periodo singular que no tiene precedentes desde los cambios efectuados en las Leyes de Reforma, expedidas entre 1855 y 1863, durante los gobiernos de Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez.

Las reformas a las leyes en materia de energía, educación, telecomunicaciones y política fueron los principales temas que predominaron en la agenda legislativa nacional y algunas de éstas ya se encuentran en el camino de las legislaturas estatales.

Cabe destacar que acudiendo al llamado del Pacto por México conseguimos que numerosas de nuestras iniciativas fueran determinantes en los contenidos constitucionales.

Fueron temas que se empujaron en 12 años de administraciones federales panistas, pero que no se consiguieron debido a que en la mayoría de los casos la oposición del PRI impidió muchos de los cambios estructurales que ahora empujamos desde la oposición sin pagar con la misma moneda.

Así, conseguimos salir adelante trastocando estructuras del antiguo régimen, como el corporativismo sindical en la educación, los monopolios estatales, los feudos políticos encabezados por los gobernadores y el derroche como práctica política. Pero también nos opusimos a una reforma hacendaria que cargó sobre la espalda de las empresas mayores gravámenes y también objetamos la pérdida de garantías y derechos humanos en las recientes reformas en telecomunicaciones.

Y es que en la mayoría de éstas no se trataba de reformas superficiales. Fueron temas que requirieron grandes discusiones, consensos entre las bancadas y, sobre todo, arduas jornadas para lograr acuerdos en los distintos temas sin perder la línea del pensamiento y haciendo valer la cooperación con las distintas fuerzas políticas.

Sin duda, ha sido un periodo fructífero y quizá uno de los más intensos que se hayan vivido en la agenda parlamentaria de México. Y aun cuando algunos especialistas señalan que se necesita un tiempo considerable para que se empiecen a instrumentar y a identificar hasta dónde serán positivas todas las reformas, lo cierto es que a partir de estos acontecimientos estamos seguros de que este ejercicio en el Congreso de la Unión sentará un precedente para las nuevas generaciones.

En este sentido, nos sentimos orgullosos de participar en el reto de poner a las instituciones de México a la altura de la modernidad mundial. Y contra lo que afirman algunos agoreros del mal, no era necesario derrumbarlas y volverlas a construir, sino actualizar sus leyes y ponerlas en el contexto de los países desarrollados. Ese fue el mandato de los ciudadanos y hoy los hacemos cumplir.

Diputada federal del PAN


Twitter: @BeatrizZavala