Articulista Invitada

Darle la espalda a la inmovilidad

Si todavía nos preguntamos por qué estamos terriblemente evaluados como país, basta ver todas las cosas que no se han hecho pese a ser urgentes.

Al terminar un ciclo, lo más recomendable siempre ha sido realizar un análisis. Normalmente, éste debe tomar en cuenta lo que los técnicos llaman DAFO, que intenta medir cuatro aspectos: oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades. Si intentamos someter esta revisión a nuestro país, realmente el saldo, sin lugar a dudas, es negativo, lo que ya se expresa en una fuerte dosis de frustración que muchos mexicanos tuvimos en 2014.

México concluyó el año en el último sitio en percepción de corrupción entre las 34 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que significa que entre éstos, nuestro país se percibe como el más corrupto al ocupar el primer sitio, y solo fue evaluado el primer semestre de 2014, según ha publicado Transparencia Mexicana.

Y si todavía nos preguntamos por qué tanto al interior como desde afuera estamos terriblemente evaluados, basta ver todas las cosas que no se han hecho, muy a pesar de que en su momento fueron consideradas no solo necesarias, sino urgentes: reformas como las educativa, energética y político-electoral, así como propuestas como la desindexación del salario mínimo y el Sistema Nacional Anticorrupción.

La única que sí se puso en marcha de inmediato fue la “reforma hacendaria” y está generando lo que se advirtió desde que fue aprobada por PRI y PRD: una enorme desaceleración de la economía, que no se alcancen las metas de crecimiento y que tampoco haya mayor incorporación de contribuyentes.

Es mucho lo que hay que evaluar, sí, pero es mucho más lo que hay que reencauzar a México hacia la posición de crecimiento y orden que tenía hace dos años.

El peor efecto del descrédito es, sin lugar a dudas, la desconfianza de los mexicanos hacia las instituciones. Este tema sí ha calado profundamente y es uno sobre los cuales tenemos que poner mucha atención para evitar seguir enviando mensajes equivocados a la población.

México tiene que ser una nación de instituciones y cada una ha de funcionar apegada no solo a derecho y a sus obligaciones —las de honestidad y transparencia incluidas—, sino que la actuación de sus integrantes sea congruente y así se demuestre a diario en su actuación.

El Ejecutivo tiene hoy muchas de las herramientas legales que sus antecesores no tuvieron por la férrea irresponsabilidad del PRI. Es su responsabilidad saberlas emplear y actuar como es debido.

De poco o nada sirven las nuevas normas si el país sigue intentando ser gobernado con políticas y actitudes de hace 20 años. Hay muchos pendientes que deben ser asumidos no solo por la responsabilidad que se detenta, sino por la credibilidad perdida. Ayotzinapa merece una explicación real por más cruda que pueda ser para todos. Para enfrentar las especulaciones se necesita de conocer la verdad y, aunque suene a pleonasmo, que ésta además sea verosímil.

Estamos en un año con una agenda repleta de asuntos y un calendario cargado de compromisos por cumplir. Habrá la renovación de autoridades en muchos lados en los tres órdenes de gobierno, y los procesos no deben ser manchados ni cuestionados por sus participantes ni por la actuación de las autoridades responsables.

Hay mucho en juego y esto es mucho más que un proceso electoral intermedio. Estamos sumidos en una crisis que, más que debilidad, ha de observarse como una oportunidad de hacer las cosas correctas y de la manera correcta. Ya son otros tiempos a aquellos de corporativismo y el carro completo. Además, hay pendientes no electorales que tienen que ser atendidos y que no pueden esperar a que haya nuevas autoridades.

La pobreza, la deficiencia en diferentes servicios, como los de Salud; el respeto a los derechos humanos, la ausencia de transparencia y el primer lugar en corrupción en la OCDE no son poca cosa para dejárselos como tarea a los que vienen, sino para actuar desde ahora.

Hay que darle la espalda a la inmovilidad.

*Diputada federal por el PAN.

Twitter: @BeatrizZavala

Email: beatrizzavalap@gmail.com