Articulista invitada

Caro aprendizaje del gobierno federal

La reforma hacendaria está generando numerosas complicaciones a los empresarios de México: las cargas fiscales y las nuevas disposiciones han ocasionado reuniones urgentes y extraordinarias en el seno de las distintas cámaras para la implementación de cursos de capacitación, sesiones de información e, incluso, estrategias de defensa fiscal para mantener la planta productiva del país.

Y mientras el gobierno federal se empecina en afirmar que habrá un crecimiento sostenido, todo parece indicar que habrá un bajo crecimiento económico y una mayor carga tributaria, pues el cambio en la forma de deducir prestaciones y la ausencia de una legislación secundaria en la reforma laboral propician un clima de mayor incertidumbre para la creación de empleos en México, advierten diversos analistas.

La propia Coparmex ha advertido que el impacto de la reforma hacendaria en el costo laboral de las empresas será de 8% en promedio (a partir de 2014). A los nuevos ordenamientos se suman los aumentos en el combustible, la energía eléctrica y la puesta en marcha en el sureste del país del nuevo Dragon Mart de Cancún, lo que convierte a 2014 en el peor escenario para el crecimiento del comercio, la industria, las maquiladoras y el pequeño comercio.

Ahora no pueden deducir al ciento por ciento los beneficios que se daban a los empleados, lo cual ocasionará restricciones que muy a su pesar, serán necesarias para mantener la competitividad, pues pese a las expectativas de crecimiento que se han dado a conocer, ellos estiman que únicamente se alcanzará un crecimiento mínimo, quizá inferior a 3% del producto interno bruto.

En este concierto de dudas, inquietudes e incertidumbres es preciso recordar que antes de su aprobación, el Partido Acción Nacional actuó como la única oposición a una iniciativa disfrazada por el Ejecutivo federal bajo el término de “reforma” y dijimos “no” a los impuestos que pretendían lastimar a las familias mexicanas.

Desde el principio advertimos que los diputados del PAN tendríamos muy poco tiempo para decirle a la sociedad lo que estaría por venir y, sin embargo, en algunos estados los empresarios exhibieron su molestia tachando por igual a panistas y priistas, cuando fuimos los panistas los que nos opusimos a otros impuestos aprobados por los diputados, como el gravamen a las importaciones, a los combustibles y al transporte.

Sin embargo, mucho de lo que se aprobó en la reforma fiscal que ahora perjudica a los empresarios y la economía familiar fue producto de la alianza PRI-PRD, que impidió la modificación de los dictámenes de la reforma hacendaria propuesta por el PAN.

Nuestra lucha no fue en vano, pues logramos que no se aplicara el IVA a las colegiaturas, a las rentas o hipotecas de las casas habitación y la aplicación de dicho impuesto por asistir a los espectáculos públicos, además de establecer medios para que los recursos de los mexicanos se utilicen de forma transparente y efectiva en su beneficio.

Sin embargo, lo más criticable de esta llamada reforma es que, como dijimos en su momento, está dirigida a los contribuyentes cautivos, haciendo poco o nada contra los que no pagan impuestos, acentuando así la principal inequidad que provoca nuestro sistema tributario.

A poco más de 15 días de iniciados los cambios, tristemente se ha comprobado lo que advertimos:

Entre lo deseable por las autoridades hacendarias y lo posible, empiezan a surgir obstáculos no previstos pues los más afectados serán los pequeños comerciantes que representan una base gravable cuya regularización se torna complicada, pues únicamente 30 por ciento de este universo cuenta con cultura tributaria y acceso a la comunicación electrónica.

Y una vez más, vemos cómo el costo de aprendizaje del gobierno federal está saliendo muy caro a los mexicanos pues además del gigante cuello de botella que hoy está atrapando la economía de México, ahora se registran serios fallos en la protección civil y en el tema de la seguridad.

*Diputada federal del PAN.

 

Twitter: @BeatrizZavala