Nada personal, solo negocios

Wilbur Ross, Ross Perot y las aspiradoras de empleos

Algo tiene el nombre Ross que implica contradicciones, y hasta conflicto de interés, que involucran términos como “empleos”, “proteccionismo”, “México” o “gobiernos de EU”.

Esto porque el inminente secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, considerado un experto en darle la vuelta a empresas en problemas, es dueño de International Automotive Components (IAC), una firma multinacional que fabrica partes automotrices. La empresa, que Ross conformó en 2005 a partir de varias compañías en bancarrota o en serios apuros financieros, es un dechado de globalidad: las oficinas centrales están en Luxemburgo y tiene casi 90 plantas de manufactura en 22 países, donde laboran más de 35 mil personas. La compañía factura más de 6 mil millones de dólares y se considera una de las corporaciones privadas más grandes de EU.

En su integración a la cadena de suministro automotriz global, IAC tiene plantas muy importantes en China y México, dos de los países que estarán en el ojo del huracán debido a la retórica proteccionista y anticomercial del jefe de Ross, el a partir de hoy presidente de EU, Donald Trump.

Uno de los retos de Ross será llevar a buen puerto las políticas comerciales de Trump, y ya ha dicho que una de las primeras acciones será renegociar el Tlcan. Habrá que ver si Ross apacigua a Trump o ejecuta las acciones propuestas, como imponer tarifas de 35 por ciento a los automóviles que México exporte.

En México, IAC tiene ocho plantas y, mirando las locaciones, es evidente quiénes son sus principales clientes: General Motors, Ford, FCA, VW, Nissan… es decir, los pesos pesados del ensamble automotriz mexicano.

Como gurú de las finanzas, Ross ayudó a Trump a manejar de la manera menos onerosa en su contra la quiebra de los casinos de su emporio en Atlantic City. Habrá que ver si el flamante presidente de EU sigue atendiendo sus consejos para evitar una hecatombe industrial en la región donde IAC tiene sus mejores negocios.

Así, en unos años quedará como anécdota la amenaza de Trump en cuanto a que México roba empleos, muy a la manera en que Ross Perot lo hiciera en los años 90 cuando se refería a la “enorme aspiradora” que sacaba trabajos de EU rumbo al sur. Con el tiempo, quién lo dijera, Perot Systems, una firma de servicios de tecnología, montó su principal centro de operaciones en Guadalajara, México.