Nada personal, solo negocios

¿Se viene una tormenta perfecta en gas LP?

Se supone que todo mundo ha hecho su tarea en torno a la Ley de Hidrocarburos, una de las legislaciones secundarias aprobadas a fines del año pasado y que define “los cambios más drásticos y de mayor relevancia que la reforma energética conlleva”, como apuntó la consultora Deloitte en un análisis al respecto.

Sin embargo, se avecina un problemón que por lo menos podría extender una deficiencia del mercado y que afecta a millones de consumidores de gas licuado de petróleo. Y también se podría estar cocinando un explosivo coctel que afecte a cientos de empresas y continúe lastimando la economía de la gente.

Es el caso del gas LP. Los industriales se han puesto firmes en el sentido de que hay dos puntos asentados en la Ley de Hidrocarburos: el primer día de enero de 2016 se liberarán los permisos para que los distribuidores puedan importar el energético, y a partir del 1 de enero de 2017 se aplicará la liberación de precios al consumidor.

Hasta ahí, todo suena muy bien.

Pero… antes de que todo eso suceda, el gobierno deberá instrumentar un programa de subsidios focalizados al consumo de gas LP a más tardar el 31 de diciembre de 2016, sobre todo para usuarios rurales, quienes han aumentado la quema de leña como combustible, causando pérdidas mensuales de 725 millones de pesos a la industria.

Para ello, dicen líderes de la Asociación de Distribución de Gas LP (ADG) y de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado (Amexgas), “es fundamental que los recursos destinados a dicho programa queden etiquetados” en la propuesta del presupuesto de egresos 2016 que el gobierno tiene que enviar al Congreso de la Unión en septiembre.

Un tema que preocupa es que ante la caída de ingresos por los bajos precios del crudo, Hacienda podría no estar dispuesta a soltar el beneficio que le redunda el que Pemex sea el único importador de gas LP a precios bajos, para revenderlo a los distribuidores con un margen de ganancia de casi 200 por ciento.

Y es que Pemex compra el kilo de gas LP a unos 3.45 pesos en el mercado internacional y lo transfiere a los distribuidores mexicanos a unos 11 pesos, que luego es vendido al usuario final en 14 pesos (en una política de precios fijos que rige desde enero).

¿Se incluirá el dichoso plan de subsidios al gas LP o dejarán el Ejecutivo y el Legislativo dejar pasar esta bolita gaseosa?

barbara.anderson@milenio.com

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