Nada personal, solo negocios

Ni un solo peso de recorte al nuevo aeropuerto

En estos días circuló la información de que el gobierno federal había decidido recortar un tercio de los fondos asignados este año a la obra del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

Lo cierto es que los más sorprendidos fueron los del equipo interno de la operadora estatal, Grupo Aeroportuario Ciudad de México (GACM), quienes no solo no tienen ningún ajuste a la inversión, sino que están con el visto bueno de la Secretaría de Hacienda para empezar desde ahora a buscar recursos para financiar los proyectos que corresponden a 2016.

Unos 15 bancos internacionales y locales ya se reunieron con el equipo de GACM para diseñar en conjunto un modelo de emisión y colocación de bonos en los mercados local y externos (en vez de deuda bancaria).

“Si todo sale bien, arrancaríamos con el primer bono de 500 mdd y terminaremos el año emitiendo como mínimo unos mil mdd”, me dijo una fuente cercana a la administración de la obra.

Para este año el grupo tiene unos 10 mil millones de pesos de presupuesto. Este monto resulta de un crédito de mil mdd, de los cuales 130 mdd ya se usaron para pagos pendientes de la obra de la Terminal 2, y quedaron 870 mdd, más los 6 mil 800 que les aprobó de presupuesto el Congreso. Además, el consorcio tiene un extra de ingresos por el aumento de la tarifa de uso aeroportuario que incluso se ajustó un poco más en enero.

¿En qué está enfocado el Grupo estas semanas? Hay cientos (literal) de ingenieros y arquitectos (30 por ciento incluso en el exterior) terminando de armar el “diseño esquemático” de la terminal. Hay unos 400 planos que comenzarán a dar los lineamientos finales de las obras del aeropuerto. El siguiente paso es desarrollar lo que técnicamente se conoce como “ingeniería de detalle”, que es la puerta para comenzar la construcción.

La semana que viene arranca la primera construcción: la barda y el camino perimetral de las 4 mil 431 hectáreas del predio. Según los responsables de la ejecución, “los primeros movimientos de tierra se verán en octubre y antes montaremos el campamento para 30 mil trabajadores que estarán abocados a las obras”.

Se espera que a mitad de año den a conocer cómo serán las licitaciones para la terminal aérea.

Lo cierto es que, en medio de un año de ajustes, el considerado proyecto insignia del gobierno de Peña Nieto quedó fuera de los embates de la tijera de Hacienda.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson