Nada personal, solo negocios

Con solo mirarte

Si antes admiraba a Stephen Wiltshire por su trabajo, por su genialidad para retratar ciudades y edificios y usar su memoria fotográfica perfecta para convertirla en un arte absolutamente único… ahora mucho más.

Este artista londinense ha logrado imponer su estilo y su genialidad por delante de lo que podría ser una barrera: el autismo. Él pertenece a un pequeño grupo (se calcula que es solo un 10%) de los savant. El síndrome de savant también se conoce como síndrome de genio: son personas —autistas o no— con una memoria prodigiosa que usan en música, arte o matemáticas.

A Stephen le sirvió para comunicarse primero: su primera palabra a los cinco años fue “papel” y luego hizo un alfabeto usando la primera letra de edificios emblemáticos de Londres a los 12 años. Pero rápidamente este don lo catapultó para ser independiente económicamente y muy famoso.

Con una sonrisa angelical y una voz tímida me explicaba que su ciudad favorita es Nueva York y que fue ahí donde, hace muchos años, surgió la idea de sobrevolarla en un helicóptero para luego bajarla en un lienzo con una perspectiva perfecta y personal. Luego vinieron muchas más: París, Londres, Sídney, San Francisco, Roma, Hong Kong, Tokio, Venecia, Madrid, Estambul… “No recuerdo cuantas ya he dibujado”, confiesa.

Su historia, su genialidad y su desarrollo (no solo aprendió a hablar, sino que toca el piano, canta y hasta maneja su propia galería de arte cerca de Trafalgar Square en Londres) son dignas de un guión de cine. Su primera obra de arte la vendió a los 8 años y desde ahí no ha dejado de trabajar.

“Generalmente le comisionan sus obras grandes desarrolladores inmobiliarios, alcaldes de ciudades o empresas que quieren dejar su impronta en la ciudad en la que están”, agrega su incondicional hermana Annette, con quien recorre el mundo y la persona que sigue de cerca sus pasos, su agenda, sus proyectos y sus negocios.

Hoy, a las 10 de la mañana comenzará a dibujar de memoria Ciudad de México. Cuarenta horas más tarde habrá terminado el retrato de cuatro metros que se montó en la planta baja de la Torre BBVA Bancomer. Trabajará sin cesar de 10 a 17 horas hasta el viernes 28. Un consejo: pasen y vean de cerca un artista único que seguramente volteará a verlos y les sonreirá sin distraerse de colocar todas las ventanas de cada rascacielos de esta ciudad.


barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson

Si antes admiraba a Stephen Wiltshire por sutrabajo, por su genialidad para retratar ciudades y edificios y usar su memoriafotográfica perfecta para convertirla en un arte absolutamente único… ahoramucho más.

Esteartista londinense ha logrado imponer su estilo y su genialidad por delante delo que podría ser una barrera: el autismo. Él pertenece a un pequeño grupo (secalcula que es solo un 10%) de los savant.El síndrome de savant también seconoce como síndrome de genio: son personas —autistas o no— con una memoriaprodigiosa que usan en música, arte o matemáticas.

AStephen le sirvió para comunicarse primero: su primera palabra a los cinco añosfue “papel” y luego hizo un alfabeto usando la primera letra de edificiosemblemáticos de Londres a los 12 años. Pero rápidamente este don lo catapultópara ser independiente económicamente y muy famoso.

Conuna sonrisa angelical y una voz tímida me explicaba que su ciudad favorita esNueva York y que fue ahí donde, hace muchos años, surgió la idea desobrevolarla en un helicóptero para luego bajarla en un lienzo con unaperspectiva perfecta y personal. Luego vinieron muchas más: París, Londres,Sídney, San Francisco, Roma, Hong Kong, Tokio, Venecia, Madrid, Estambul… “Norecuerdo cuantas ya he dibujado”, confiesa.

Su historia, sugenialidad y su desarrollo (no solo aprendió a hablar, sino que toca el piano,canta y hasta maneja su propia galería de arte cerca de Trafalgar Square enLondres) son dignas de un guión de cine. Su primera obra de arte la vendió alos 8 años y desde ahí no ha dejado de trabajar.

“Generalmente lecomisionan sus obras grandes desarrolladores inmobiliarios, alcaldes deciudades o empresas que quieren dejar su impronta en la ciudad en la queestán”, agrega su incondicional hermana Annette, con quien recorre el mundo yla persona que sigue de cerca sus pasos, su agenda, sus proyectos y susnegocios.

Hoy, a las 10de la mañana comenzará a dibujar de memoria Ciudad de México. Cuarenta horasmás tarde habrá terminado el retrato de cuatro metros que se montó en la plantabaja de la Torre BBVA Bancomer. Trabajará sin cesar de 10 a 17 horas hasta elviernes 28. Un consejo: pasen y vean de cerca un artista único que seguramentevolteará a verlos y les sonreirá sin distraerse de colocar todas las ventanasde cada rascacielos de esta ciudad.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson