Nada personal, solo negocios

'Los ricos también empeñan'

En México hay 5 mil 849 establecimientos prendarios, pero solo uno que maneja obras de arte, joyas de alto valor, esculturas de autores reconocidos, libros incunables o vinos centenarios. Se trata de Morton, la casa de subastas, que ha encontrado dentro de su negocio de remates de antigüedades, joyería y arte una nueva veta: las prendas.

"Empezamos a recibir clientes que nos traían objetos muy valiosos pensando que nosotros se los podíamos comprar, porque necesitan dinero con urgencia, cuando en nuestro negocios todo es consignación. Empezamos a dar adelantos en efectivo y así nació este nuevo giro de las prendas", me explicaba Luis C. López Morton, quien dirige la empresa desde hace 28 años.

A cambio de un adelanto y con una tasa de interés de entre 2 y 4 por ciento mensual, le llegan a su depósito desde obras de Tamayo, esculturas de Marín, escopetas inglesas de colección, hasta documentos centenarios. El monto promedio que prestan es de 20 mil pesos.

Morton se divide en cinco departamentos y tiene valuadores especializados en cada caso: antigüedades, libros y documentos, joyería y relojería, arte moderno, oportunidades y vinos.

"Mi negocio se basa en las tres D: death, division, divorce (muerte, divisiones y divorcios) y siempre en estos momentos es cuando las personas necesitan ubicar sus pertenencias. Es más fácil dividir dinero entre los herederos que un cuadro; agrega Morton que cada fin de semana dirige una subasta de 300 piezas en su local de la calle Moliére en Polanco.

Ya hace 10 años crearon la marca Morton Hall, para préstamos de ese tipo, en una asociación con Inbursa que al final se canceló, porque el banco de la familia Slim prefería hacer una cadena de casas de empeño pequeñas, más que mantener el nicho exclusivo de las prendas VIP.

"Somos los únicos que prestamos dinero por vinos importados, cuadros o documentos históricos", agrega Morton, quien afirma que en muchos casos han llegado a adelantar hasta 60 por ciento del valor de una obra, como fue el caso de unas escopetas inglesas que costaban 140 mil dólares.

A diferencia de las casas de empeño "estándar", en Morton no se subasta ningún objeto en prenda sin que el cliente reciba algo. "Si no pudo recuperar el bien, lo subastamos, cobramos los intereses y si hay una diferencia se le entrega al dueño una "demasía" por el mismo. Somos los únicos que hacemos eso", agrega.

Hoy, este nuevo negocio financiero es pequeño, (solo 10 por ciento) de los ingresos de la firma, pero es donde más esperan crecer. Con este fin también están invirtiendo en una plataforma digital, para poder hacer operaciones en línea.


barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson