Nada personal, solo negocios

El peso de los autos “Hecho en México”

Las recientes prórrogas de los acuerdos de complementación económica con Argentina y Brasil demuestran una verdad irrefutable: México se ha convertido en el verdadero titán automotriz de América Latina.

Si hace cuatro años, cuando en posturas proteccionistas ambas naciones decidieron frenar la llegada de automóviles con el sello “Hecho en México”, el impacto fue leve para nuestra industria, las recientes prórrogas a dichos programas lo son aún más. Esto se debe a que en esos años el sector de la manufactura automotriz local despegó más, mientras que la de Sudamérica, en general, se deprimió. La excepción quizá sea Colombia, que ha dado muestras de fortaleza, sobre todo para Renault.

El propio presidente de las armadoras brasileñas (Anfavea), lo reconoció al anunciar que no habría tratado de libre comercio automotriz México y Brasil, que se suponía entraría en vigor mañana. “Tenemos que arreglar nuestros problemas de competitividad antes de firmar acuerdos de libre comercio con otras naciones”, dijo Luiz Moan.

México llega así a estos acuerdos (con Brasil hay un cupo de mil 560 millones de dólares, y con Argentina uno de 575 mdd) con una cifra histórica: el país exporta 80% de su producción.

¿Cómo se perciben en México dichos acuerdos? Jorge Vallejo, director de Relaciones Gubernamentales de Nissan Mexicana contesta: “Es favorable que se haya mantenido el acuerdo casi bajo las mismas condiciones, e incluso casi más favorables con Argentina, de las que se manejaron hace tres años”.

Según Nissan, la firma japonesa llegaría este año a 810 mil autos producidos en México, con lo que repetiría su liderazgo en el sector y Vallejo asegura que, gracias a la sinergia entre la Secretaría de Economía y la industria automotriz, se pudieron empujar sus intereses compartidos ante Sudamérica.

En este sentido, Vallejo dice que los años que pasaron entre negociaciones las diversas partes no constituyeron una veda para los vehículos mexicanos. “No categorizaría este periodo como veda, porque una veda como tal implica la falta de poder comercializar y en este caso sí se pudo comercializar, aún con las cuotas”. El punto relevante es que estos acuerdos dejan en pie “la posibilidad de regresar al libre comercio en cuatro años”. Esto, claro, si México sigue creciendo y en el Cono Sur cumplen su palabra.

barbara.anderson@milenio.com

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