Nada personal, solo negocios

La mitad llena del barril (segunda parte)

No es que sea una persona optimista compulsiva a esta altura del año, pero sí quise seguir ahondando en los —si existieran— beneficios de tener el precio del petróleo en los valores tan bajos en los que ronda.

Hay un punto interesante: a menor costo del barril, menor costo de energía y un aumento en el consumo. Sin duda el precio tan bajo de petróleo es una buena noticia para el sector manufacturero, ya que eso pega directo a uno de sus costos más elevados, el de la energía, y también porque disminuyen los costos de transporte y logística. "El beneficio principal se da a través del menor gasto que hacen las familias en gasolina y en otros combustibles, lo que les permite gastar más en otras cosas como alimentos y servicios.

Por eso vemos que en países importadores netos, como EU o México, el consumo y los servicios están creciendo más que las manufacturas", me explica Carlos Capistrán economista jefe de Bank of America Merrill Lynch.

Mi otra duda es, ¿realmente cuánto afecta a las finanzas públicas ese precio? Poco, según me explicó el propio Capistrán: "Actualmente, los ingresos petroleros son menos de 20 por ciento del total y la producción petrolera representa menos de 5 por ciento del PIB. El impacto directo en las finanzas públicas es menor al que uno esperaría porque el gobierno cubre la exposición del presupuesto al precio del petróleo mediante derivados financieros. Además, el impuesto a la gasolina es un mecanismo que disminuye el efecto en las finanzas públicas".

Incluso, recordarán ustedes que el año pasado se firmaron coberturas a un valor de 49 dólares el barril.

Pues si siguen los números que estamos viendo en estas semanas, sería un gran negocio para México (hagan cuentas nomás con la diferencia).

¿Dónde hay focos amarillos? Sin duda, el precio internacional del petróleo es uno de los factores que más volatilidad financiera genera, y de mantenerse los bajos precios obligaría a tener que hacer más recortes que los vistos para este año en el presupuesto 2017.

Y desde el punto de vista de la reforma energética, un barril rondando los 20 hace muy difícil la posibilidad de subastar áreas en aguas profundas (la etapa que viene), debido a que todas las petroleras están ajustando al máximo sus inversiones.

Sin duda la Secretaría de Energía debe estar replanteando los pasos y reservando esos campos para cuando el petróleo recupere su brillo.


barbara.anderson@milenio.com
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