Nada personal, solo negocios

Vencidas entre bancos mexicanos y Fitch Ratings

Los bancos que operan en México son los más expuestos de América Latina ante potenciales políticas comerciales que pueda tomar Donald Trump, el presidente electo de EU, y que afectaran a la región”, reza el último informe de la calificadora Fitch Ratings.

Del otro lado del ring, la Asociación de Bancos de México (ABM) no da crédito del informe. “Ellos mismos se contradicen porque ahí mismo aclaran que en el corto a mediano plazo los efectos estarían parcialmente contenidos por los fundamentos financieros sólidos de los bancos”, dice Luis Robles Miaja, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM) y del Consejo de Administración del Grupo Financiero BBVA-Bancomer, quien suelta una frase poderosa “la banca siempre se dice que es un problema y ahora es una solución”.

¿Por qué la banca se fue a la yugular de Fitch? Porque a diferencia de otras crisis, los niveles de capitalización con el que enfrentan la llegada de Trump a Washington son muy altos: con un capital base de 15%, que es casi como una fábrica que tiene un 40% de su capacidad instalada disponible para ser usada en cualquier momento. El propio informe de Fitch habla de una buena calidad de su cartera de clientes minoristas y un historial de ganancias estables y resistentes en los últimos años.

“Hicimos escenarios de estrés con los bancos, con supuestos muy dramáticos y aún, en los peores contextos la banca no se vería afectada gracias a su fortaleza”, abunda Robles, “sin duda dejaríamos de ganar lo que ganamos hoy, pero no habría afectación”.

Y lejos de comprar el informe apocalíptico de la calificadora, la ABM considera que el secreto para capotear el proteccionismo que parece reflotar Trump, está en el mercado nacional. “El motor de la economía en los últimos dos años no han sido ni las exportaciones ni la inversión pública, ha sido el consumo interno. Por eso los bancos podemos ser un bálsamo en esta oportunidad, porque tenemos los recursos para seguir apoyando el consumo”, añade.

Sin duda, el huracán categoría 5 como lo llamó Agustín Carstens a la llegada del millonario a la presidencia de EU será un ejercicio permanente de pruebas de estrés (como las que hicieron los bancos) en todos los sectores de la economía, por las profundas relaciones entre los dos países, incluso más profundas que el Tlcan per se.

Pero tampoco ayudan los informes como el de Fitch donde en el mismo documento los titulares se contradicen con su radiografía del sector financiero.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson