Nada personal, solo negocios

‘Make America Great again!’ (¿es realmente posible?)

El McKinsey Global Institute acaba de publicar un informe del sector manufacturero de EU que vale la pena leer en tiempos de renegociación del TLC.

“EU siempre asumió que su impulso industrial lleva la siguiente generación a una mayor prosperidad, así como su destreza técnica para garantizar su cuota en el mercado global. Pero ahora, estos supuestos han sido alterados”, reza el informe.

Los puntos que plantea son interesantes:

1. Fabricar más no es estar mejor. Aunque el desempleo haya bajado y los salarios estén subiendo, hay decenas de millones de trabajadores cuyo empleo de tiempo completo no les garantiza un buen estándar de vida. Si bien el sector manufacturero no es el único con sueldos débiles, fue la columna vertebral de la clase media por décadas.

Este sector representa 60 por ciento de sus exportaciones, pero hoy hay 30 por ciento menos de empresas que en 1997. Aún así, sigue siendo el segundo mayor productor mundial (México el #11).

2. Manufactura futurista. Lejos del discurso de Trump, el gran desafío no es fabricar de nuevo lo que dejaron de producir (por automatización o migración), sino navegar un nuevo blue ocean hacia la manufactura digital, 3D, intensiva en diseño, enfocada a internet de las cosas y flexible en extremo, para acompañar los veloces cambios de consumo. “Debe crear redes de diseñadores, proveedores, distribuidores, un ecosistema que lo lleve a innovar más y crecer”, afirma MGI. Modernizarse requerirá de muchísima inversión y rápido.

No es cuestión de endilgar la culpa a las firmas que se movieron a otros países con sueldos más bajos (como al nuestro), sino que sufre de un real problema de competitividad e innovación frente a sus pares, a otras economías desarrolladas.

El sector pasó de aportar 15 a 11.5 por ciento en el PIB desde el 2000.

3. Salir a competir al mundo. Más allá de crecer un ecosistema de proveedores locales, también hay que moverlos a venderle al mundo. Las pymes estadunidenses no tenían a los mercados externos en su radar. “41 por ciento de las pymes de la National Small Business Association no tienen conocimiento de comercio internacional y por eso no exportan”, agrega MGI.

4. Mano de obra huérfana. Una asignatura pendiente es la inversión en capacitación de su fuerza laboral: EU gasta mucho menos que cualquier otro país de la OCDE en planes de formación y outplacement (para reubicar gente en nuevas industrias): solo 0,1 por ciento del PIB versus 0,6 por ciento del promedio de la Organización.

Esta radiografía debería ser vista con lupa por Guajardo y los negociadores del TLC, porque son las áreas de oportunidad y los flancos débiles de uno de los sectores más protagónicos y que más influyó para refrescar las reglas del TLC.

barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson