Nada personal, solo negocios

Los lentes más baratos del mundo son mexicanos

Roberto Alvarado tiene 32 años y una empresa que ya ha ganado dos concursos de innovación. ¿Qué inventó? Armazones de lentes fabricados con PET (sí, el de las botellas de refrescos), que es ecológico, resistente y fundamentalmente muy barato.

La empresa que montó se llama Grupo Ich (ich es una palabra maya que significa ojo y visión) y vende anteojos recetados a 250 pesos.

En unas semanas estará en Nueva York para pelear por un millón de dólares para su empresa, tras ganar un concurso local de emprendedores que organizó Chivas Regal.

Egresado de la carrera de administración de empresas y con un MBA enmarcado en su oficina, Alvarado encontró una idea dentro de su negocio familiar. Su familia es dueña de la cadena de ópticas y descubrió que había dos espectros de precios de armazones: los de marca propia, que rondan los 2 mil pesos y los chinos de mala calidad, que se vendían a 300 pesos. “Quise entonces hacer un armazón de máxima calidad a un costo asequible para todo aquel que necesitara usar anteojos de prescripción”, comenta Alvarado. Con un equipo de especialistas del Unitec, probaron diferentes materiales hasta que llegaron al PET.

El año pasado fue nombrado como el producto más innovador de 2015 con el Premio Global al Emprendimiento James McGuire (Miami).

Con moldes casi artesanales y un equipo de 12 personas producen armazones de 196 pesos, que con micas incluidas suman solo 250. “Este paquete es 10 veces más económico que el más barato de los paquetes de la competencia”.

En el primer semestre del año pasado vendieron cerca de mil piezas, y ahora ya subieron a 600 armazones mensuales.

Si bien se consiguen en algunas ópticas y tienen convenios con Pemex en Poza Rica, Veracruz, el delivery de sus lentes es otro de los factores originales que ha impuesto Roberto Alvarado y que le han permitido ganar estos premios internacionales.

“En la Ciudad de México hacemos campañas de salud visual en colonias populares, porque nuestro negocios es social: ayudamos y ganamos”, dice Alvarado.

Un equipo de 30 personas llega y de manera gratuita hacen las valoraciones y detectan desde catarata o glaucoma hasta problemas de visión. Tras la consulta los pacientes pueden comprar sus productos o decidir ir a otra óptica. El 70 por ciento de su producción mensual se vende en estos eventos sociales.

“Si ganamos el concurso en unas semanas en Nueva York, queremos llevar este modelo de negocio y los armazones de PET a Centroamérica, Brasil y Argentina”, agrega el emprendedor.


barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson