Nada personal, solo negocios

Cómo un 'hypercar' mexicano ayudaría en la contingencia

Hace unos meses una muy poco conocida empresa automotriz mexicana —LTM HOT SPOT— y sus fundadores —Álvaro Gutiérrez y Manuel Llaguno—sorprendieron a muchos con el lanzamiento de un auto que parecía salido de una película de Marvel: el Inferno.

Se trata de un hypercar de mil 400 caballos de fuerza, con un diseño futurista y lleno de tecnología desarrollada por ingenieros locales e internacionales: un material liviano y ductil llamado ‘metal foam’ (aleación de zinc, aluminio y plata) y el Black Box. Este último, reza su media kit, ‘es un sistema de conversión parcial que incluye un generador de hidrógeno colocado en la cajuela del auto, la cual trabaja con agua y electrolitos, que separa los elementos del H2O, generando hidrógeno que se traslada desde la cajuela al motor por medio de una conexión independiente hasta el motor’.

Este Black Box (que fue pensado para su mega coche deportivo) permite una combustión más eficiente que aumenta hasta en 35 por ciento la potencia del auto, ahorra entre 25 y 45 por ciento de gasolina y disminuye 50 por ciento la emisión de gases contaminantes.

Ahora, esta tecnología futurista está disponible para cualquier vehículo de 4 o 6 cilindros, “y como cumple con todas las especificaciones del gobierno, permite tener engomado doble cero”, cuenta Manuel Llaguno, responsable de nuevos negocios de la empresa.

La contingencia ambiental puede ser un buen momento para posicionar este producto (que cuesta 20 mil pesos) en el mercado ‘de calle’ y convertirse en un negocio menos elitista tal vez que fabricar el Inferno, pero con un mercado enorme. Ya tienen 300 instalados en el país. “Hoy todos los negocios tienen que pensar en el medio ambiente”, agrega Llaguno, quien tiene en lista de espera otras 18 patentes más para el competido sector automotriz.

Y mientras en México promueven esta tecnología (que llevó cuatro años de investigación y desarrollo) en una planta en Italia, ya se están fabricando las primeras unidades de Inferno (www.infernoexoticcar.com), un auto que tardaron ocho años en crear.

La planta, donde comenzó la producción a principios de 2017, es la misma donde se fabrica el Lamborguini Veneno. Sin duda, su aliado en el diseño, el italiano Antonio Ferrioli tiene mucho que ver en la decisión de donde se fabrica este vehículo que alcanza los 395 km x hora.

Después de la triste historia de los hermanos Mastretta y su Mastretta MXT, la nueva firma Inferno Automobili parece haber aprendido de errores ajenos: ya tienen nueve unidades vendidas a exquisitos clientes de Asia y los Emiratos Árabes que pagarán 2.3 millones de euros por un vehículo pensado desde México y con talento europeo y estadunidense.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson