Nada personal, solo negocios

Fresas: de la huelga de San Quintín a Whole Foods

Hace un año, San Quintín, Baja California, pasó a la portada de los medios por el levantamiento, en plena pisca, de jornaleros recolectores de fresa y berries.

Con una población fija de 70 mil habitantes —25 mil de ellos, jornaleros—, ese lugar no tuvo el mismo crecimiento en infraestructura y desarrollo humano que sí tuvieron los cultivos de fresa, zarzamora, frambuesa y arándano. En los últimos 10 años la producción creció a doble dígito y ya es la tercera agroexportación, después del aguacate y el jitomate.

"Hubo una reflexión de lo que pasó el año pasado y se trabajó con los reclamos y necesidades de la gente. Hemos avanzado mucho", me decía Héctor Luján, director de Berrymex, la mayor productora del país y parte del grupo estadunidense Discoll's, el líder mundial de berries. Berrymex produce en 3 mil hectáreas unas 62 mil toneladas de productos y exporta 96 por ciento de ellas.

Después de la crisis de San Quintín se invitó a observadores independientes, entre ellos a Cruz Reynoso, juez de la Suprema Corte de California, a que revisaran las instalaciones, hicieran entrevistas a los jornaleros y emitieran recomendaciones.

Como uno de los puntos más cuestionados era el de los salarios, se "clarificó el talón de nómina" para transparentar qué porcentaje de los ingresos iba a cuotas de seguro social y prestaciones; se instalaron teléfonos para hacer denuncias anónimas; refrigeradores para que los empleados pudieran guardar su comida, y se conformaron dos sindicatos para agrupar a la mayoría de los trabajadores.

Otro tema era el alojamiento temporal: la firma ya contaba desde el año pasado con 68 viviendas dentro de su predio para unas 500 personas y el año próximo sumarán otras 520 viviendas. "Falta aún el tema de guarderías, que estamos viendo con la gente del gobierno y la comunidad", agrega el ejecutivo.

Pero uno de los puntos más interesantes es que desde aquella crisis, Berrymex pidió la inspección de Fairtrade, el organismo internacional que certifica a los productos de comercio justo. "Todo lo que producimos en México ya lleva su sello, y estamos ahora en un programa piloto donde lo que aplicamos a 10 por ciento de la producción. El plus que paga un cliente final por este sello se va a un fondo que administran los propios jornaleros", me explicaba Luján. Este año, solo con ese porcentaje, se recibirán 5 mdp, que seguramente irán a los temas prioritarios que necesitan los trabajadores, como las guarderías.

Hoy las berries que se compran en todos los Costco y Whole Foods en EU terminarán de alguna manera ayudando a una comunidad cuya realidad conocimos a fuerza de protestas laborales.


barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson