Nada personal, solo negocios

Monte Xanic, a punto de duplicar su tamaño

Fue sin duda la bodega y la marca que marcó el inicio de una nueva etapa en la producción de vino mexicano: desde hace tres décadas Monte Xanic ha cambiado la imagen de las etiquetas mexicanas a fuerza de inversión, desarrollo y más de 270 medallas ganadas en los principales concursos del mundo.

Hoy, Ensenada y el Valle de Guadalupe no son lo que la familia Backhoff y sus socios vieron en 1988 cuando fundaron la empresa. Ha crecido la producción, la cantidad de bodegas y las ventas. Mientras que hace 15 años el consumo per cápita era de solo 200 mililitros —ni siquiera un vaso— al año, hoy el promedio trepó a 800 mililitros. Brasil tiene dos litros por persona al año, Argentina 9.1 y EU 9.3.

El negocio del vino en el país está en mano de 160 empresas, que suman una producción anual de 20 millones de litros. “La mayoría son pequeñas y medianas”, me dice Hans Backhoff, director general de Monte Xanic.

La primera camada de su bodega fueron 7 mil 400 cajas, fruto de 20 hectáreas de viñedos. Hoy ya tienen 100 hectáreas y sumarán otras 100 en tres años, con una inversión de 40 mdp. Este salto aumentará su producción de 60 mil a 100 mil cajas al año. “Somos la empresa que más ha crecido en el sector. Al año fue 18 por ciento en volumen y 25 por ciento en valor, cuando el mercado del vino mexicano creció 11.8 por ciento”, agrega el ejecutivo.

“Uno de los pilares del crecimiento es el consumidor, que ha cambiado muchísimo, sobre todo el segmento joven y el de las mujeres”, afirma.

Y también cambió el vino, de producto a “experiencia”, con la posibilidad de visitar viñedos y bodegas y de crear eventos como las Fiestas de la Vendimia, que cada vez son más convocantes. La nueva bodega de Monte Xanic (con un diseño moderno y contrastante) fue inaugurada hace tres años y dieron saltos cuánticos de visitantes: de 9 mil en su debut a 38 mil el año pasado.

Con sus planes de crecimiento (y sus números propios) ha logrado ser la primera empresa vinícola mexicana en conseguir “un financiamiento especializado en la producción de la vid. El reto es crecer la demanda al ritmo de la producción”, explica Backhoff.  Se trata de un crédito por 100 mdp que otorgará Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero, gracias a una iniciativa de la Sagarpa. Es una línea especial que toma en cuenta toda la cadena productiva (inventario, infraestructura, etcétera), le da valor y se basa en los ciclos de la vid, que desde que se siembra tarda cuatro años en comenzar a producir.

“Hacer vino en México sí es negocio”, dice sonriente Hans Backhoff, una frase que hubiera sonado muy utópica a fines de los años 80.

barbara.anderson@milenio.com

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