Nada personal, solo negocios

Un emprendedor serial, el fundador de Gas Nieto

La desgracia de ayer en el Hospital Materno Infantil Cuajimalpa, en el Distrito Federal, fue provocada por el estallido de una pipa de Gas Express Nieto.

Al conocer el dato me puse a revisar lo que se sabe de la matriz de la empresa, que da empleo a 6 mil personas y que tiene negocios en el almacenamiento, transportación, comercialización y distribución de gas. De hecho, ese grupo es uno de los cuatro más grandes del ramo y como es una empresa privada no se conocen detalles de sus ventas.

Pero me llevé varias sorpresas al investigar el origen del fundador, Raúl Nieto Gómez, y sus herederos.

Contaré aquí tres. Una es que la primera pipa que compró y con la que montó la empresa Gas Nieto, en el barrio El Zapote, en Celaya, se llamó “Mi Oración”. Esto porque el chofer de dicho vehículo se llamaba Horacio Hernández. Al tiempo, Celaya les quedó chico y se expandieron en varios negocios, como la refrigeración comercial e industrial, los alimentos congelados, el trading de gas… hasta la educación, con la fundación de la Universidad de Celaya.

Del arraigo de Celaya brincaron a Querétaro, desde donde se opera el grueso del negocio y despachan, en términos corporativos, desde el DF y San Antonio, Texas, estado donde radica casi toda la familia. Una de sus firmas, Nieto Trading, se ubica en Holanda.

El segundo dato: don Raúl Nieto Gómez amaba al The New York Times, por lo que al cumplir 70 años le regalaron un ejemplar completito de la fecha en que nació, el 27 de julio de 1914, en plena Revolución Mexicana.

Y el tercer dato: algunos de sus herederos, como Raúl Nieto Boada, son amantes de los caballos finos. De hecho, Nieto Boada es miembro relevante de la Federación Ecuestre Mexicana, donde la familia tiene registrados varios de sus pura sangre utilizados en diversas competencias internacionales de salto y doma, sobre todo. Pero también son cotizadísimos sus sementales y yeguas de crianza.

Nieto Boada es uno de los directores del Studbook La Silla, de Monterrey, uno de los clubes de crianza equina más importantes del mundo. Ahí coinciden amantes del deporte  como Alfonso Romo, fundador y presidente honorario, así como Antonio Chedraui, Alejandro Martí y la familia Maiz.

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