Nada personal, solo negocios

El currículum ha muerto

No me digas qué haces, dime cómo lo haces. Este podría ser el resumen de un informe del Cidac que busca las respuestas para esa brecha entre los puestos que no encuentran candidatos y candidatos que no encuentran puesto.

La mayoría de las empresas ya no deciden una vacante con un CV con el nombre de escuelas, cursos y calificaciones. Ahora quieren saber qué hay más allá de esos datos fríos, saber sobre “las competencias” que lo convierten en un ser empleable.

La megaencuesta del Cidac, Competencias profesionales 2014. Lo que buscan las empresas y no encuentran en los profesionistas, es una radiografía de esa enorme distancia que separa las necesidades de las empresas con la currícula de las carreras universitarias. 

“Las competencias son las habilidades que tiene una persona; la capacidad para llevar a cabo algo específico”, me explica Ernesto García, de Investigación y Análisis de Capital Humano de Cidac.

Este trabajo trata de buscar las respuestas detrás de esa diferencia entre la falta de talento que tanto reclaman las empresas versus la falta de espacios donde trabajar de los recién egresados. ¿De qué tamaño es esta brecha laboral? Enorme, tanto que según datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, 55 de cada 100 profesionales no ejercen o no encuentran trabajo en las áreas que estudiaron. Esta cifra equivale a unos 4 millones de profesionistas que trabajan en áreas distintas a su especialidad.

Si bien una carrera impecable y buenas calificaciones abren la puerta a una entrevista laboral son las soft skills (las habilidades) las que les permiten quedarse con el puesto.

El currículum está pasado de moda. Un buen CV “no solo debe describir conocimientos, sino que necesita mucho más contexto sobre que realmente sabe uno hacer y que tan bien lo hace”, explica el investigador.

Lo que paga hoy es no solo haberse sacado un 10 en un examen de química, sino que ese examen fue producto de un trabajo en equipo que demuestre la capacidad de organización y gestión de gente y de proyectos.

Eso sí, no solo debe ser una responsabilidad de la universidad la de sumar estas especialidades en competencias, sino de los alumnos exigirlas a las instituciones a las que van o buscarlas por ellos mismos.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson