Nada personal, solo negocios

Que no nos crezcan los enanos

A juzgar por todo lo visto desde que se comenzaron a trazar los primeros esbozos de la reforma energética, y luego los cómos, cuántos y cuándos de las licitaciones de hidrocarburos, es como si México hubiera comprado un circo y a) le quitaran los animales y b) le crecieran los enanos.

Todo arrancó cuando el barril del crudo se movía en una atractiva y rentable banda de 100 a 110 dólares. Si el costo de producción de Pemex es de entre 21 a 23 dólares por barril, puede verse por qué varias docenas de transnacionales dijeron: “Quiero”.

Sobre la marcha se vieron los primeros nubarrones que apuntaban a una caída durísima del precio por barril, a tal grado que las casi 50 firmas que salvaron el primer corte, se bajaron más de 15, quedando en 33 que participarán, a título individual y en consorcios, en la histórica licitación de la primera fase de la Ronda Uno que se resuelve hoy.

Pemex se bajó de la primera fase, lo mismo que sus rivales regionales Petrobras y Pacific Rubiales, tanto por recortes fiscales como por corrupción (en el caso de la brasileña). Han surgido versiones de que muchas de las que se apuntaron esta vez (gastando costosos estudios así como el acceso al cuarto de datos, de más de 5 millones de pesos) solo pagaron por ver, pues esperan tiempos y paquetes mejores en las siguientes licitaciones.

Al precio tan castigado por barril (que ha oscilado entre 45 y 55 por ciento a la baja este año) se añade un nuevo factor que podría operar contra las aspiraciones de México de atraer inversionistas: el acuerdo entre Occidente e Irán en cuanto a liberar recursos y proyectos de inversión a cambio de modificaciones y apaciguamiento de su programa nuclear.

Eso, dicen especialistas, abrirá nuevas oportunidades para la industria energética global, que había apostado a mercados emergentes para invertir en zonas que por años estuvieron fuera del circuito financiero internacional. Y no es cualquier cosa: por reservas probadas y probables, Irán es un gigante global. Si actualmente exporta 1.2 millones de barriles diarios, con solo abrir unas llaves (es una metáfora), podría llegar a 2.3 millones tan pronto se levanten las sanciones.

El riesgo, para mercados que recién se abren a la inversión en hidrocarburos, como México, es que la industria podría voltear a Irán, con reservas mayores y menor costo por barril. Ello, dice Gary HufBauer, del Instituto Petersen de Relaciones Internacionales, podría llevar el precio del crudo a 35 dólares por barril, es decir, solo 8 más que lo que le cuesta a Pemex.

barbara.anderson@milenio.com

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