Nada personal, solo negocios

¿Y si buscamos más Nafta que TPP?

El título parece una ensalada, pero déjenme acláralo.

Se discute la letra pequeña de un mega acuerdo comercial, el TPP, que no es más que las siglas en inglés de Acuerdo de Asociación Transpacífico. Es un bloque de 11 países que suman una tercera parte del comercio mundial. Quienes están negociando en este club de exportaciones son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Perú y México. Existe también la propuesta de TTP12, con la incorporación de Corea, y hasta un TPP 17, que entre otros sumaría a China. Sin duda a prima facie representa la oportunidad de acceder a un enorme paquete de mercados extras a donde ubicar exportaciones.

Pero la invitación tiene sus restricciones. “Soy escéptico, porque un acuerdo como el TPP implica una serie de acuerdos regulatorios, ambientales o de propiedad intelectual que no nos convendría como país”, me explicaba Gerardo Esquivel, economista, profesor investigador del Colmex.

Al TPP México llega como un invitado más y que, de acuerdo al tamaño de las otras economías, tampoco tendría mucha capacidad de imponer ideas o ajustes. El tiempo y las reglas del juego dependen de la dinámica de los países más grandes presentes en este tratado. “Algunas regulaciones que exige este acuerdo son incluso más restrictivas que las que tenemos con el Nafta”, agrega Esquivel.

EU está usando su capacidad de compra como anzuelo para imponer en los países firmantes obligaciones que protegen los intereses de empresas estadunidenses en esos países, como penas por casos de usos de propiedad intelectual que hoy están permitidos en la legislación vigente.

Y es ahí donde me gusta la alternativa que plantea este economista: sería mucho más rentable para México ir más a fondo con el Nafta con EU que entrar al TPP. En el Nafta tenemos una mejor posición de negociación con nuestros socios y, sin duda, una mayor capacidad de interlocución. ¿Cuán a fondo? Pasar al siguiente paso de esta integración ahondando en temas migratorios, de intercambio de servicios de salud, acuerdos fronterizos e incluso educativos.

Puestos los pros y contras en la misma mesa, ¿valdrá la pena una nueva aventura comercial o dedicar esa energía en hacer más profunda una relación de cercanía que ya está en otro proceso de maduración?

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson