Nada personal, solo negocios

Esa basura que conecta a General Motors con Cemex

Cada hora, un horno de los tantos que tiene Cemex en el país chupa el equivalente a 25 mil litros de gasolina.

Estos hornos convierten las piedras de arcilla y caliza en clínker, elemento base del cemento. Cada uno es una perfecta máquina de desintegrar tanto materiales orgánicos como inorgánicos en pos de mantener la temperatura 24/7.

“Fue así como firmamos un acuerdo con General Motors de México para hacernos cargo de desechos industriales de sus tres principales plantas en San Luis Potosí, Silao y Toluca”, explica Eduardo González, director de Combustibles Alternos y Sustentabilidad de Cemex México.

Este es uno de esos negocios de ganar-ganar, y pintado en verde. Cemex, por un lado, reduce su huella ambiental y consigue nuevos proveedores de combustible alternativo y GM hace lo propio con su huella ambiental y basura.

Este convenio de “tu basura es mi energía” será de tres años y demandará un paso intermedio entre las dos. Todos los desechos serán trasladados a una empresa subsidiaria de Cemex —Pro Ambiente— que trata cada tipo de residuos, los separa y compacta antes de llevarlos a los hornos. El costo de este proceso se divide en partes iguales entre Cemex y GM. “A escala global, 28% de la energía de Cemex es vía este tipo de acuerdos. Hay países como Alemania, Polonia, España o Inglaterra donde hasta 60% de la energía es de residuos”, agrega González. Uno de los factores que más influyen es la escasez y los altos precios de los terrenos para confinar basura. En México solo 17% de la energía de Cemex es (o fue) basura. Pro Ambiente procesa unas 600 mil toneladas de residuos gracias a convenios con otras 100 empresas y con gobiernos como el DF o Nuevo León, que le mandan parte de su basura.

El contrato con GM estipula una entrega mensual de 400 toneladas de residuos. “Para ellos es un ahorro grande, porque el confinamiento de residuos no es barato. Este proyecto les permite ahorros de entre 30 y 40%”, dice González. Como referencia, dejar estacionados residuos no peligrosos en un terreno tiene un costo de 300 pesos por tonelada, y de residuos industriales unos mil.

Cemex está tentando a Ford a subirse a este proyecto de “reducción de pasivos ambientales”, como se conocen en el ambiente.

Ser verdes no solo es cuestión de responsabilidad social. Reducir pasivos es igual a tener ahorros y ahorros es dinero fresco en cualquier empresa.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson