Nada personal, solo negocios

Y ahora, las aseguradoras sacan el lápiz

Aún nadie sabe lo que los recientes desastres implicarán en términos de pérdidas materiales, ya sea por los efectos destructivos de sismos y huracanes, como de la disrupción económica que todo esto arrastra.

Hace unos días les contaba del cálculo que hizo el Servicio Geológico de EU de las potenciales pérdidas del sismo del 19-S, que podrían llegar a 10 mil mdd, así como un impacto de hasta 1% en el PIB. Muchos analistas se apresuraron a decir que no, que el efecto en las finanzas públicas sería nimio, pero día con día se confirma que sí sufriremos en serio.

Así que mientras que el polvo que se levantó no se ha puesto y la búsqueda y fe de encontrar sobrevivientes continúan a una semana del sismo, el sector asegurador trabaja a marchas forzadas para calcular cuánto tendrá que pagar. Por un lado, algunas instituciones ponen la cifra en casi 5 mil mdd, mientras otras ajustan a la baja a entre 1.2 mil y 2.1 mil mdd.

El cálculo más alto es el de la firma local ERN International, que lo midió usando sus modelos de riesgo donde midió que las pérdidas para la industria de seguros llegarían a los 4 mil 800 mdd. Su suma toma en cuenta la evaluación de una muestra de propiedades representativa del tamaño y la distribución de los edificios dañados asegurados en la región.

Ahora, hay que pensar que tal vez (o seguramente) no todos los edificios derrumbados, en inminente colapso o con daños serios cuentan con seguro. Más allá de cuando se hayan construido, el tema del seguro es más relacionado con la ingeniería social; es decir, la previsión de los dueños a la hora de asegurar sus inversiones. Si nos ajustamos a los datos de Propiedades.com, solo 300 de los 3 mil edificios dañados con el sismo del martes pasado podrían tener seguro.

El caso es que las firmas de seguros, nacionales y globales, tendrán días difíciles y si bien tienen un arsenal financiero que la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguro (AMIS) calcula en 56 mil mdd, los números finales pondrán mucho estrés en sus balances.

Ojalá que los pagos justos y sin regateo, así como los recursos que pueda aportar el gobierno federal, tanto por el Fonden como por los bonos de catástrofe contratados (por unos 360 mdd para tormentas y sismos), así como los apoyos de los estados afectados, puedan ayudar a curar un poco la herida en lo material para miles de personas.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson