Nada personal, solo negocios

¿Y las antenas, apá?

Algo que pasa desapercibido en las discusiones sobre las leyes reglamentarias en telecomunicaciones es que México no ha avanzado en los índices internacionales de infraestructura.

Según el WEF, en un año avanzamos 13 posiciones en el listado del Global Information Technology Report debido a los esfuerzos digitales del gobierno para que los ciudadanos realicen más trámites en línea. Sin embargo, estamos rezagados en desarrollo de la infraestructura (puesto 82), costos altos (lugar 63) y telefonía celular (102).

En pocos nichos se ve tal disparidad entre (sub)desarrollo, mercado y necesidades tecnológicas que en el despliegue de la infraestructura que precisamente da sustento al crecimiento y a la oferta de soluciones y servicios telecom. Es el caso específico de las redes y antenas de telecomunicaciones. A pesar de que “todo México es territorio Telcel” o Movistar promovía a su “hombre cobertura”… lo cierto es que hay un déficit de alcance móvil.

William Ritchey, CEO de la firma de infraestructura móvil IIMT, dijo en TowerXchange que México necesita 70 mil torres o antenas nuevas para alcanzar 90% de cobertura celular en el país. En México hay menos de 25 mil, siendo Telcel dueña de más de la mitad.

En qué resulta el déficit de torres: en malas conexiones, en llamadas caídas, en que no haya señal estándar en todos lados poniendo trabas a que los usuarios aprovechen las prestaciones de sus smartphones, por ejemplo.

Una buena noticia es que al parecer las leyes reglamentarias no moverán lo ya establecido: que los agentes preponderantes deberán compartir su infraestructura, incluyendo redes, ductos, torres, derechos de vía, etcétera. Asimismo, quedaría la disposición jurídica que permite a firmas como IIMT utilizar torres de CFE para montar equipo de telecomunicaciones.

Habrá que ver si se recupera la propuesta del sexenio pasado: el gobierno pondría a disposición 6 mil inmuebles para la instalación de antenas. La meta seguirá estando a más de dos tercios de camino. Sobre todo, podría reducirse el costo de colocación de cada torre que aquí es de más de 200 mil dólares (contra 80 mil en Colombia).

En juego está el aumento en la penetración móvil, pero también que la infraestructura responda a las necesidades de desarrollo del país.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson