Nada personal, solo negocios

Vamos abajo por puntos, pero ahí viene otro "round"

Si bien el sentir general es que la primera convocatoria para licitar campos en aguas someras resultó raquítica, con las siguientes fases en la propia Ronda Uno México tiene todo para recuperar el lustre y atraer más inversiones.

Eso porque los siguientes bloques a licitar incluyen campos atractivos en aguas profundas y tierra adentro, en proyectos que van a requerir planeación a largo plazo, donde el precio por barril es un factor de menor peso, dicen los expertos, como Matt Piotroski, de The Fuse, un sitio de análisis de la organización Future Energy, y coinciden: lo relevante es que la semana pasada se derrotó el atavismo del nacionalismo energético.

Hay mucho por hacer para que alcancemos las metas de largo plazo, pero que no se pierda de vista que lo difícil era arrancar el proceso, que señala una nueva era bajo el reconocimiento de que Pemex ya no puede invertir, porque no tiene recursos financieros, ni guardarse para sí todos los pozos, porque no tiene tecnología.

Ahora bien, para el frío análisis hay que considerar que uno de los lastres que provocaron que solo dos de 14 campos salieran la semana pasada es el precio del crudo (ronda 50 dólares por barril, cuando el año pasado superaba 100).

El gurú energético Gary Ross, de Pira Energy (quien predijo el precio actual), señala que el barril a 100 dólares regresará… hasta 2020. Ese año tendrá su simbolismo, pues es para cuando el gobierno mexicano se fijó la meta de volver a producir más de 3 millones de barriles diarios, algo no visto desde 2004.

Ante esto, me contaba un directivo de una de las grandes trasnacionales (que fue pre aprobada para la primera fase pero no participó) que ellos y sus rivales van a poner “posturas agresivas” sobre la mesa durante las licitaciones siguientes, cuyos campos se develarán en agosto. “Hay mejores prospectos en los bloques de aguas profundas”, dijo. “Son estructuras geológicas que prometen mucho”. Parte del optimismo es porque esas zonas a ser licitadas son vecinas de campos probados del lado estadunidense del Golfo de México.

La pelea para México no será por atraer proyectos, sino convencer a los postores de que no habrá cambios mayores en la legislación o en el estado de derecho, pues la solidez y garantías a largo plazo son fundamentales en esta industria. Inclusive los términos tan duros (como promedios de 60 por ciento de ganancias para el Estado y cláusulas de seguridad) pueden encontrar correspondencia por parte de los aspirantes a entrarle a explorar y producir.

Pero si ya se dio el primer paso… quitar el olor a monopolio, quizá lo mejor esté por venir.

barbara.anderson@milenio.com

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