Nada personal, solo negocios

Tachún, tachún… ¿regresa el boom del atún?

Desde los 80 no podemos exportar atún a Estados Unidos, el mayor consumidor de este pescado en el mundo. El país impuso en aquel momento un embargo primario (en su mercado) y secundario (a los países con quienes comercia, como los europeos), porque México no contaba —según sus ONG— con los cuidados y controles para la población de delfines en sus procesos de pesca (la famosa etiqueta dolphin-safe).

A pesar de las mejoras, de las inversiones y de elevar todos los estándares de pesca de alta calidad, el embargo nunca se levantó.

Esta semana, la Organización Mundial de Comercio (OMC) le dio la razón a México (por segunda vez) y dictaminó que la pesca es segura y que ese distintivo es discriminatorio. Con esa declaración se podría terminar con décadas de controversias. Pero léase bien esa conjugación potencial: podría.

"Una cosa es lo que diga la OMC y otra es que EU acate la disposición. Por lo pronto, el estatus de EU sigue igual", me explicaba Rubén Velázquez, director general de Pinsa. Esta empresa es la líder en el país con sus marcas Dolores, Mazatún y Brunswick. Hoy por hoy controla 54 por ciento del mercado nacional.

Cuando lo llamé, me imaginé que iba a estar muy emocionado con la decisión de la OMC y haciendo planes de un crecimiento exponencial de su producción. Pero lo cierto es que la posibilidad real de comenzar a vender en el enorme mercado estadunidense no parece estar a la vuelta de la esquina.

¿Cuán apetitoso es ese mercado? Bastante. EU compra cada año mil 700 millones de dólares en atún. Hoy por hoy, 80 por ciento de este volumen lo proveen Ecuador y Tailandia.

¿Qué cambia con esa decisión de la OMC? Que México ahora tiene la facultad de imponer a EU medidas compensatorias; es decir, imponer sus propias restricciones arancelarias de otros productos que importa desde el norte. "Pero en realidad lo que importa no es esto, sino el cambio definitivo del estatus. Desde hace años somos el país con la pesca más sustentable del mundo reconocido incluso por la FAO", agrega Velázquez, "este es un tema comercial disfrazado de ambiental".

Si se levanta finalmente el embargo a fuerza de lobby de la Secretaría de Economía, el crecimiento de la industria de este lado del mar será paulatino. Poco a poco se iría aumentando la capacidad de las plantas (que hoy alimentan un mercado interno valuado en mil mdd), pero no sería un salto exponencial.

"A mediano plazo podríamos abastecer 10 por ciento de su demanda, y con un atún de mucha mejor calidad del que hoy importa", confirma Velázquez.


barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson