Nada personal, solo negocios

SwissLeaks: una novedad que tiene más de nueve años

La bomba explotó ayer, pero los datos más frescos son de fines de 2006. La investigación conjunta de al menos 140 periodistas de 50 medios del mundo (y que pautaron publicar el resultado el mismo día) se basa en una lista de clientes que un ex empleado de tecnología logró extraer de los archivos del banco. Eso sí, la lista es un sabroso banquete de nombres y que da pistas sobre los mecanismos de movimiento de dinero que permitían la evasión de impuestos.

En la computadora de este empleado, Hervé Falciani, había 130 mil registros de cuentas del HSBC. El listado ha pasado de mano en mano y de país en país, y fue en Francia donde desde el año pasado comenzó el rescate periodístico de esta fuga de datos. ¿Qué dicen en el banco de este escándalo que fue portada en todo el mundo?

“En el pasado, la industria de la banca privada suiza operó de manera muy diferente a como lo hace hoy. Los bancos privados, incluido el Swiss Private Bank, de HSBC, asumieron que la responsabilidad del pago de impuestos radicaba en los clientes individuales, más que en las instituciones que brindaban el servicio. Los bancos privados suizos eran utilizados típicamente por individuos de nivel económico elevado para manejar su patrimonio de manera discreta”, dicen desde HSBC México.

En estos nueve años, dice el mismo reporte interno, redujeron 70 por ciento el número de clientes del polémico Swiss Private Bank, cooperan en el cumplimiento de obligaciones fiscales y están trabajando bajo los estándares de tratados fiscales bilaterales, Fatca y del Estándar Común de Reportes de la OCDE.

“Reconocemos que la cultura de compliance y los estándares de diligencia debida en el Swiss Private Bank, de HSBC, así como de la industria en general, eran significativamente más bajos de lo que son ahora”, agrega el mismo informe interno del banco. Solo en esa área de compliance (o “apego a normas”) sumaron en 2013 a mil 750 personas y ya son en total 6 mil 900 los analistas.

La de ayer es la segunda crisis que enfrentan, al menos, en México. Recordará que hace tres años el Senado de EU primero y la DEA después lo denunciaron como un canal para el lavado de dinero del narco entre 2006 y 2010. La multa le costó mil 920 mdd y una ardua tarea para reposicionar su imagen.

¿Qué tendrán planeado ahora para volver a capotear otra crisis de este tamaño? Esos planes seguro que no se filtran como los de los 130 mil clientes en Suiza.

barbara.anderson@milenio.com

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