Nada personal, solo negocios

Slim y el tabaco

Lo único que le queda a Carlos Slim del tabaco es la mansión Duke que compró en Manhattan hace unos cinco añitos. Atrás quedó la historia de Cigatam, atrás quedó su inversión en La Moderna y ahora es ya del pasado su participación en el consejo de Philip Morris (PMI).

PMI anunció ayer que Slim dejará de ser consejero y socio activo. En 2007 el empresario vendió 30 por ciento de su participación en Cigatam a PMI por más de mil 100 millones de dólares, con ello la multinacional quedó dueña en 80 por ciento de una de las empresas con las que Slim hizo parte de su fortuna inicial. El 20 por ciento restante lo vendió Grupo Carso a la propia PMI en 2013, por 700 millones de dólares.

Fueron tres décadas las que Carso participó en la industria cigarrera, primero como fabricante y operador de diversas marcas, y al final como consejero de una de las principales empresas del ramo.

Mucho le debe Slim a Cigatam, la añeja Cigarros La Tabacalera Mexicana. A pesar de su vieja alianza con Philip Morris, y de traer marcas como Marlboro, Benson and Hedges, Pall Mall, la empresa manejó marcas que hicieron historia en la memoria colectiva de los mexicanos, como Faros, Delicados y Tigres, o los más modernos Baronet y Broadway.

La Tabacalera competía en el mercado contra La Moderna, basada en Monterrey, que manejaba las marcas Raleigh (quizá la más vendida en la historia en México, junto con Marlboro), Viceroy, Camel, Del Prado (competidor directo de Delicados) Boots, Fiesta y Montana.

De La Moderna, Slim también tenía acciones, pero las vendió en 90 millones de dólares y luego, contaría el propio empresario, el comprador las vendió a British American Tobacco en “mil 700 millones de dólares”.

Según José Martínez, autor de dos libros biográficos sobre Carlos Slim, en Cigatam el empresario ensayó sus más refinadas artes de bajar costos de producción y operación. En consiguiente, el negocio que generó en los 80 y 90 fue parte fundamental de la liquidez que Grupo Carso ofreció para quedarse con Teléfonos de México, desincorporada por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari en 1990.

Por si no recuerdan, la casita de Slim en la Quinta Avenida de Nueva York, llamada Duke Semans Mansion, fue construida por Benjamin Duke, uno de los magnates del tabaco de Estados Unidos, y el multimillonario mexicano la compró en 2010 por 44 millones de dólares.

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