Nada personal, solo negocios

Cuando Slim, Larrea y Baillères andan en la mala

Son los tres empresarios más ricos de México, según el último ranking de Forbes (que suman una fortuna de 101 mil 400 millones de dólares).

Los tres se caracterizan por estar en mercados sólidos con una posición preponderante.

A los tres les gusta también la minería. Pero justamente ese negocio les viene dando malas noticias (y peores ingresos) en este último tiempo.

“Los tres empresarios son de los mayores productores de plata, cobre y oro del país. Sus negocios mineros no están en su mejor momento, por la caída internacional de los precios y porque se acabó el superciclo del que disfrutaban. Lo único que los ayuda ahora es la debilidad del peso”, me explicaba el asesor en minería Raúl García Reimbert.

Esta semana Bloomberg publicaba que Carlos Slim era una de las primeras víctimas de la caída de los precios del oro. Este metal ha perdido 6.7 por ciento de valor en lo que va del año y esto ha provocado una pérdida de 53 por ciento en las acciones de su minera Frisco.

Con ese desmoronamiento en el valor de la empresa, la firma de Slim se ubica en el peor lugar entre otras 90 mineras similares alrededor del mundo.

“Lo que más produce Frisco es doré, una mezcla impura y sin refinar de oro metálico y plata. La canadiense Goldcorp es la mayor productora local de oro crudo, pero sin duda el mayor productor de oro refinado de México es Fresnillo, de Baillères”, agrega García Reimbert.

Sin duda, este no es el mejor año para Baillères. No solo pasa por los avatares del precio del oro, sino que en el último informe de la Cámara Minera de México, por primera vez en la historia su mina Fresnillo no es la mayor productora de plata del país, sino que Goldcorp le quitó el trono. La primera extrae unas 20.1 millones de onzas, mientras que los canadienses subieron a 25.8 millones en promedio al año. Sin quitar que el precio de la plata cayó en este año 18 por ciento. Con esto las ganancias de Fresnillo cayeron 44.3 por ciento. Grupo México, de Germán Larrea, también reportó una caída de 35 por ciento en el segundo trimestre del año, por la baja en el precio del cobre (-14 por ciento).

Los tres empresarios repiten la misma fórmula para hacer frente a la coyuntura: aumentan la producción de metal, cancelan inversiones en exploración y ajustan sus costos. “Quizá este año se produzca mucho más metal que en 2014, pero, eso sí, menos dinero”, agrega el especialista; “arranca un nuevo ciclo minero, pero para que volvamos a dormir tranquilos faltan un año y medio o dos. Creo que ya tocamos piso”.

A los tres empresarios, como decía Jorge Luis Borges, no los une el amor, sino el espanto.

barbara.anderson@milenio.com

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